El Gobierno español ha descartado definitivamente la compra de los cazas furtivos estadounidenses F-35 Lightning II, una decisión que reconfigura el panorama de la aviación militar en el Mediterráneo y abre una ventana estratégica para Marruecos, que mantiene conversaciones avanzadas con Washington para incorporar este modelo a sus Fuerzas Armadas, según informes españoles.
Fuentes del Ministerio de Defensa español, citados por El País, confirmaron que los contactos con la empresa Lockheed Martin han sido suspendidos “sine die”. A pesar de un plan de inversión de más de 10.400 millones de euros y el compromiso de elevar el gasto militar al 2% del PIB, Madrid destinará el 85% de estos fondos a la industria europea, apostando por proyectos como el Eurofighter o el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS).
La decisión deja a la Armada española ante un desafío operativo: los actuales Harrier AV8B, únicos capaces de despegar y aterrizar verticalmente desde el portaeronaves “Juan Carlos I”, deberán retirarse en 2030. Sin los F-35, España corre el riesgo de perder temporalmente la aviación embarcada hasta que se construya un nuevo portaviones de diseño convencional, proyecto aún sin calendario definido.
Mientras tanto, Marruecos consolida su posición como socio estratégico de Estados Unidos en África y el mundo árabe. En el marco de una cooperación militar creciente, ejemplificada en los ejercicios African Lion y en el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, Rabat negocia la adquisición de cazas F-35, que reforzarían su superioridad aérea regional, según fuentes españolas.
Analistas destacan que la modernización de la flota marroquí permitiría equilibrar el poder aéreo en el Mediterráneo occidental, especialmente ante el retraso de España en definir su futuro sistema de combate. Además, Rabat podría beneficiarse de transferencias tecnológicas y de un acceso privilegiado a sistemas de defensa de última generación.
Con esta decisión, Europa refuerza su autonomía estratégica en defensa, pero la brecha tecnológica entre los ejércitos español y marroquí podría ampliarse en la próxima década, situando a Marruecos como uno de los principales operadores de aviones de quinta generación en la región.









