En un contexto de creciente tensión política y diplomática entre el Gobierno español y la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reforzado su apuesta estratégica por China con una visita oficial a Pekín marcada por un salto cualitativo en las relaciones bilaterales.
Según el comunicado oficial del Gobierno español, Sánchez se ha reunido en las últimas horas con el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo, donde ha trasladado la voluntad de España de avanzar hacia una relación económica “mucho más estrecha, mucho más sana y mucho más equilibrada”, al tiempo que ha anunciado la elevación de la interlocución política “al mayor nivel de los últimos cincuenta y tres años”.
El Ejecutivo español destaca la creación de un Diálogo Estratégico permanente entre ambos países, un mecanismo que institucionaliza y refuerza la relación política al más alto nivel, dotándola de estabilidad y continuidad en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas.
En el plano económico, la visita se ha traducido en nuevos acuerdos destinados a facilitar el acceso de productos españoles al mercado chino, promover inversiones y desarrollar proyectos en sectores clave como el transporte, las infraestructuras, la energía o la tecnología. Sánchez ha subrayado que estos acuerdos buscan corregir el desequilibrio comercial y consolidar el crecimiento de las exportaciones españolas a China, que ya aumentaron más de un 7% en el último año.
El presidente del Gobierno ha defendido además la necesidad de avanzar hacia un nuevo orden multipolar basado en el derecho internacional, en el que España aspira a desempeñar un papel activo y constructivo tanto en su relación con China como en el marco de la Unión Europea, subrayando que ambas economías representan más de un tercio del PIB mundial y cerca del 30% del comercio global.
Durante su visita, Sánchez también ha mantenido encuentros con inversores chinos interesados en sectores estratégicos como el vehículo eléctrico, las baterías, la energía eólica, los drones y la inteligencia artificial, insistiendo en que las inversiones deben generar empleo local, transferir conocimiento y reforzar las cadenas de valor.
En su intervención en la Universidad de Tsinghua, el jefe del Ejecutivo español ha defendido una visión pragmática de las relaciones con China, basada en el respeto mutuo, la cooperación, la competencia cuando sea necesaria y la gestión de las diferencias, en un mundo que, según ha afirmado, ya no vive un “trasvase de hegemonías”, sino una “multiplicación de polos” de poder global.









