Khadija Dakni
España y Marruecos han dado un paso decisivo en su cooperación económica con la firma del acuerdo financiero para la construcción de la planta desaladora de Casablanca, una de las infraestructuras hídricas más ambiciosas del continente africano. La secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, participó el miércoles pasado en la ceremonia oficial celebrada en Casablanca junto a la ministra de Economía y Finanzas de Marruecos, Nadia Fettah.
El proyecto, adjudicado a un consorcio liderado por la empresa española Acciona, contará con una capacidad de 838.000 metros cúbicos diarios equivalente a 300 millones de metros cúbicos al año y garantizará el suministro sostenible de agua potable y agrícola en la región.
La iniciativa se financiará con un respaldo público cercano a los 340 millones de euros procedentes de tres instrumentos clave del Gobierno de España: un crédito del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), un seguro CESCE que cubre hasta el 80% de un tramo adicional y un crédito del fondo FIEX gestionado por COFIDES.
Además de su impacto medioambiental y social, la planta generará empleo en ambos países y se convertirá en un modelo de colaboración público-privada replicable en otras regiones afectadas por el cambio climático.









