El Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero realizó, este jueves, un movimiento sustancial de nombramiento de Cónsules Generales. Este movimiento, una de las más importantes de estos últimos años, se enmarca en las Altas Instrucciones Reales destinadas a reforzar la calidad de los servicios consulares y garantizar una gestión moderna, eficaz y proactiva de la relación con los marroquíes del mundo. Fue marcada tanto por su amplitud como por la diversidad y la calidad de los perfiles concernidos.
Los nombramientos abarcaron 22 puestos consulares de los 60 que conforman la red consular marroquí en todo el mundo, es decir, el 37% del número total de los puestos. Concierne a las principales zonas de implantación de la comunidad marroquí en el extranjero, especialmente Francia (13 puestos de 17), Italia (3 puestos de 7), España (2 puestos de 12) y Bélgica (1 puesto de 3) en Europa, así como América del Norte, con el nombramiento de un nuevo Cónsul General en Nueva York.
Además de su alcance geográfico, este movimiento destaca por la importancia concedida a la paridad, con el nombramiento de 10 mujeres de los 22 puestos abiertos (es decir, el 45%), lo que eleva al 38% la proporción de mujeres como Cónsules Generales en la red consular. Esta evolución refleja la voluntad constante del Ministerio con la promoción de la igualdad de oportunidades y la valorización de las competencias femeninas en las funciones de responsabilidad. El movimiento refleja también un empeño por el equilibrio entre experiencia y renovación, mediante el acceso de 11 nuevos ejecutivos a puestos de Cónsules Generales por primera vez, tras una carrera probada en el departamento o en la red diplomática y consular, 7 redistribuciones de Cónsules Generales y el nombramiento de 4 Cónsules Generales que ya habían ocupado este cargo.
Varios de los perfiles nombrados tienen una doble pericia diplomática y consular, en consonancia con las exigencias de las nuevas misiones asignadas a las representaciones consulares marroquíes, que ahora están llamadas a desempeñar un papel más amplio en la protección de los ciudadanos, la diplomacia económica y la cooperación cultural. Esta dinámica de renovación pretende dotar a las representaciones consulares marroquíes de perfiles capaces de responder a las crecientes expectativas de la comunidad marroquí en el extranjero, en un espíritu de eficacia, proximidad y servicio público ejemplar.
Asimismo, confirma el apego del Reino a una diplomacia sobre el terreno, cercana a sus ciudadanos, arraigada en las realidades locales y adaptada a los retos del mundo actual.









