En un mundo cada vez más turbulento, volátil y cambiante, Francia ya no quiere perder el tren de la alta velocidad de las inversiones y la oportunidad en el Sahara marroquí. Tras las declaraciones y la apuesta americanas por las inversiones en el Sahara marroquí, Francia no quiere mirar desde lejos sino tomar la iniciativa.
Francia quiere ser un socio para el desarrollo en las provincias del sur del Reino de Marruecos en beneficio de las poblaciones que aspiran a un futuro más prometedor bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, afirmó el embajador de Francia en Marruecos, Christophe Lecourtier.
En una entrevista concedida a la MAP en vísperas del Foro Económico Marruecos-Francia que se celebrará en Dajla, Lecourtier destacó el enorme potencial económico de estas provincias, gracias a sus ventajas, en particular en materia de energías renovables, y a su posición geográfica, que las predispone a convertirse en un verdadero centro neurálgico en la región del Sahel y África Occidental.
«Es una visión impulsada por Su Majestad el Rey Mohammed VI. La compartimos y queremos contribuir activamente a este desarrollo en beneficio de las poblaciones que aspiran a un futuro más prometedor. Queremos ser socios de ese futuro», afirmó.
El diplomático francés señaló además que las provincias del sur de Marruecos constituyen un nuevo horizonte para la cooperación multidimensional de Francia con el Reino, citando en este sentido la apertura en estas provincias de nuevos centros escolares franceses, un futuro centro cultural, un centro para la tramitación de solicitudes de visado, así como la ampliación del ámbito de actuación de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) para abarcar estas regiones.
En este sentido, consideró que la celebración en Dajla de un Foro Económico Marruecos-Francia, por iniciativa de la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM) y MEDEF International, a través del Club de Empresarios Francia-Marruecos, en presencia de un grupo de hombres y mujeres de negocios de ambos países, envía un mensaje «muy claro», según el cual este evento, que tradicionalmente se celebraba en Rabat o Casablanca, también puede celebrarse en Dajla.
Y continuó: «Durante este foro, cuyo tema es «Regiones del sur de Marruecos: hacia nuevas perspectivas de desarrollo de la asociación económica Marruecos-Francia», debatiremos todas estas fantásticas oportunidades que ofrecen Dajla y las regiones circundantes».
«También los concretaremos en el marco más amplio del desarrollo del Reino», prosiguió Lecourtier, destacando todas las oportunidades que el Marruecos actual ofrece en primer lugar a su población y a sus socios, entre los que destaca Francia.
Por otra parte, el embajador señaló que Marruecos está presente en las cadenas de valor de varias industrias que son fundamentales para Francia, en particular la industria automovilística y aeronáutica, y añadió que el Reino participa plenamente en el desarrollo de la industria francesa, hasta el punto de que la parte del valor añadido que se registra hoy en día en el país es cada vez mayor. «Nuestra competitividad está hoy vinculada», afirmó.
Por otra parte, señaló que la balanza comercial entre Marruecos y Francia está equilibrada «porque estamos en una lógica de creación de valor en Marruecos para el mercado marroquí, pero también para reexportar a Europa».
«Nuestro objetivo es ampliar aún más el ámbito de las empresas que cooperan entre nuestras dos orillas, no solo en el ámbito comercial, sino también en el de la implantación y la transferencia de conocimientos técnicos para un desarrollo colocalizado», explicó.
Unas 1000 empresas francesas tienen hoy filiales en Marruecos, añadió, señalando que las pymes francesas, que a veces tienen dificultades para desarrollarse en los mercados europeos, tendrían interés en instalarse en Marruecos porque el país vive al ritmo de un verdadero desarrollo, sin olvidar la prolongación que representa hacia el África subsahariana.
Dado que más de dos tercios de los intercambios económicos, comerciales y también humanos se producen entre Marruecos y Europa, Lecourtier abogó por una asociación «más avanzada», subrayando que todos los socios, y en primer lugar Marruecos, pueden beneficiarse de ella.









