Las autoridades españolas han intervenido cinco ejemplares de Leptailurus serval, un felino salvaje originario de África, que habían sido trasladados y mantenidos de manera ilegal en la isla de Gran Canaria. La Guardia Civil española investiga a tres personas presuntamente implicadas en la tenencia y cría no autorizada de estos animales, considerados fauna silvestre protegida.
El hallazgo se produjo durante la operación “Lazos de sangre”, una investigación dirigida inicialmente contra redes de narcotráfico en España. En una inspección a una finca privada, los agentes localizaron un recinto cerrado de unos 50 metros cuadrados donde se encontraban una hembra preñada, un macho adulto y tres crías de aproximadamente cuatro meses.
Según los investigadores, los animales llegaron a las islas sin los permisos de importación requeridos por el Convenio CITES, que regula el comercio internacional de especies amenazadas. Tampoco existía registro sanitario ni control aduanero, lo que supone una infracción grave tanto para la legislación española como para los acuerdos internacionales de protección de la biodiversidad.
Las autoridades recordaron que en la Comunidad Autónoma de Canarias está prohibida la tenencia, cría y comercio de felinos salvajes, y que la legislación nacional sobre bienestar animal también impide mantener estas especies como mascotas. La presencia de animales exóticos como el serval representa un riesgo tanto para la biodiversidad insular —extremadamente vulnerable— como para la seguridad pública.
Los cinco ejemplares han sido trasladados a centros especializados acreditados para el cuidado de fauna exótica, bajo supervisión del Ministerio para la Transición Ecológica.
La colaboración ciudadana es esencial para detectar casos similares y prevenir el comercio ilegal de especies, considerado una de las actividades ilícitas más lucrativas del mundo después del narcotráfico y el tráfico de armas.









