Marruecos y Brasil, unidos por una historia común y animados por una voluntad compartida, están decididos a consolidar su asociación a largo plazo, en aras de un futuro más integrado, sostenible y próspero, subrayó el miércoles en Marrakech el ministro delegado encargado de Inversión, Convergencia y Evaluación de Políticas Públicas, Karim Zidane.
El comercio entre ambos países se ha triplicado en dos décadas, alcanzando más de 2500 millones de dólares en 2023 gracias a una «dinámica alentadora», afirmó, señalando que «el nivel de inversión cruzada sigue estando por debajo de este potencial, lo que refleja un reservorio de oportunidades aún muy infrautilizado».
Así, señaló Zidane, este Foro Económico reviste una importancia particular, ya que pretende dar un «nuevo impulso a una relación basada en el respeto mutuo, la complementariedad y la ambición compartida», asegurando que es hora de dar «un nuevo paso adelante».
Bajo el impulso ilustrado de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Marruecos se ha afirmado como un actor económico creíble, un centro regional y un puente natural entre los continentes, insistió Zidane, precisando que este posicionamiento se basa en una estabilidad política, institucional y económica reconocida, unas infraestructuras logísticas de primer orden, una mano de obra joven, competente y emprendedora, y un acceso preferencial a un mercado de más de 2500 millones de consumidores, gracias a más de 50 acuerdos de libre comercio.
«Marruecos no es solo una puerta de entrada a África, es un cruce estratégico entre Europa, el mundo árabe, el África subsahariana y las Américas», insistió Zidane.









