El Polisario viola el alto el fuego y se convierte en una amenaza real y peligrosa para la paz, seguridad y estabilidad en la región. Hoy por la tarde se registró la caída de proyectiles en las afueras de la ciudad marroquí de Smara, a aproximadamente 2,5 kilómetros del núcleo urbano, en una zona deshabitada. Según fuentes locales, se escucharon explosiones de baja intensidad, sin que se hayan producido daños materiales ni víctimas, de acuerdo con las primeras informaciones. La designación del Polisario como grupo terrorista se ha convertido en una necesidad urgente.
Aunque el impacto directo del incidente fue limitado e inexistente, su carga simbólica y su gravedad política y de seguridad no pueden pasarse por alto, especialmente ante las fuertes sospechas que apuntan al Frente Polisario como posible responsable de este ataque. El hecho reaviva las amenazas constantes de la organización separatista contra la seguridad y estabilidad de las provincias del sur y de toda la región, constituyendo además una violación del alto el fuego, así como una amenaza directa al personal de la ONU (MINURSO) y a la población civil.
En caso de confirmarse la responsabilidad del Polisario, se reforzarán las voces que a nivel internacional exigen su clasificación como organización terrorista, especialmente a la luz de los múltiples informes que vinculan a la organización con redes de crimen organizado y terrorismo en la región del Sahel y el Sáhara.
Desde hace meses, informes de seguridad europeos y africanos vienen advirtiendo del fortalecimiento de las relaciones entre el Polisario y grupos extremistas activos en Malí, Níger y Argelia, lo que convierte cada ataque de este tipo en una señal de alarma que exige una respuesta firme por parte de la comunidad internacional, acelerando así los esfuerzos por su designación oficial como grupo terrorista.
Este tipo de agresiones revela también el estado de confusión e impotencia en el que se encuentra el Polisario, frente a los éxitos diplomáticos y políticos que ha venido acumulando Marruecos en los últimos años en defensa de su integridad territorial, ya sea a través del creciente apoyo al plan de autonomía, la apertura de consulados en las ciudades del sur o la consolidación de relaciones diplomáticas y económicas con actores regionales e internacionales de peso.
Este impulso marroquí sostenido ha descolocado y desquiciado al Polisario y a su patrocinador regional, Argelia, empujándolos a una peligrosa huida hacia adelante, mediante intentos fallidos de desestabilización en el terreno, sin lograr alterar la estabilidad ni frenar la dinámica de desarrollo real y vertiginoso en el Sahara marroquí.








