Khadija Dakni
La victoria de la estrella de Fez, Soufiane El Bakkali, en los 3,000 metros obstáculos en los Juegos Olímpicos de París 2024, no fue una obra de azar. La carrera que hizo Soufiane merece ser estudiada en los manuales de atletismo.
Destacó la habilidad del marroquí para manejar una carrera estratégica y compleja. El Bakkali, de 1,91 metros de altura, se consagró como el tercer atleta en la historia en lograr dos oros olímpicos en esta disciplina, un logro que se ha convertido en un motivo de orgullo para Marruecos.
La táctica de El Bakkali, quien evitó liderar la carrera, fue decisiva. El atleta marroquí lo confió todo a su velocidad final. Dejó que sus rivales marcaran el ritmo para luego tomar la delantera en la última vuelta, cruzando la meta en 8:06.05. Su enfoque, basado en la paciencia y el control, subrayó su capacidad para evitar el caos de la competencia y aprovechar al máximo sus fortalezas.
El sacrificio del atleta marroquí, Mohamed Tindouft, para que ganara El Bakkali merece también ser analizada. Tindouft aguantó toda la carrera pensando en su amigo Soufiane. Gracias a una salida mágica de Tindouft, el grupo se abrió y se aceleró la carrera. Así Soufiane pudo ganar tiempo y ritmo. La inteligencia y solidaridad marroquíes destacaron ayer en París.
A pesar de una temporada complicada por una lesión, El Bakkali demostró su clase al competir en pocas pruebas. Su actuación en París fue vista como una prueba de su determinación y habilidad para superar las adversidades, consolidando su lugar entre los mejores del mundo.
El Bakkali dedicó su victoria a Su Majestad el Rey Mohammed VI y a todo el pueblo marroquí , reflejando el orgullo nacional y el apoyo recibido. La prensa destacó su humildad y su papel como inspiración para futuras generaciones de atletas marroquíes, subrayando la importancia de su éxito en el panorama deportivo global y el inmenso orgullo que representa para todo el país.







