Toufiq Slimani
Hay una gran preocupación por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En Marruecos suben las críticas sobre la falta de conocimiento e imparcialidad del Tribunal europeo. Si la Justicia europea sigue fallando a su antojo y capricho, sería un golpe para la asociación estratégica entre Rabat y Bruselas.
Los marroquíes ya empiezan a estar preocupados por la politización de la Justicia europea y su complicidad con el Polisario, aunque la diplomacia (marroquí) confía en la prudencia de la Comisión Europea y del Alto Representante de la Política Exterior Europea, Joseph Borrell, sobre todo, tras la inmediata declaración Conjunta de la presidenta de la Comisión y el mismo Borrell. El compromiso de la Unión Europea (Francia, España, Bélgica, Holanda, Hungría, Finlandia, Italia, entre otros) con los acuerdos comerciales firmados y renovados en 2019 tranquiliza (a Marruecos) e invita a seguir el camino.
“En estrecha cooperación con Marruecos, la UE tiene la firme intención de preservar y seguir reforzando las estrechas relaciones con Marruecos en todos los ámbitos de la asociación Marruecos-UE, de conformidad con el principio pacta sunt servanda”, afirmó la Declaración conjunta de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; y Josep Borrel, tras el anuncio del fallo europeo.
Es normal que los últimos fallos de la justicia europea hayan despertado dudas en Marruecos y su Diplomacia. Rabat podría replantear las relaciones con la Unión Europea en los próximos meses si no se respetan los acuerdos, lo que supondría un golpe duro para los intereses europeos en Marruecos y la región en un contexto geopolítico turbulento.
Marruecos tiene muy claro que los pactos están para ser cumplidos. “Marruecos exige que la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE adopten las medidas necesarias para respetar sus compromisos internacionales, preservar los logros de la asociación y dotar al Reino de la seguridad jurídica a la que tiene legítimo derecho, como socio de la UE sobre varias cuestiones estratégicas”, avisó el comunicado marroquí después de la sentencia.
Los europeos no dejan de asegurar a Marruecos que los acuerdos están a salvo de las pugnas políticas e internas, pero la última sentencia llama a tomar cartas en el asunto. Marruecos se decidió por seguir con los acuerdos renovados con la Unión Europea en 2019, a pesar de tener muchas ofertas muy rentables.
En Marruecos ya hay debate en diferentes plataformas desde las redes sociales hasta las oficinas por la rentabilidad de la apuesta por la Unión Europea ante la poca seriedad de esta última. Marruecos podría relanzar la diversificación de sus socios. Los marroquíes ya entendieron la táctica europea. Rabat acertó cuando apostó por la diversificación de los socios desde hace años.
La famosa frase de nuestros viejos [no hay que poner todos los huevos en la misma canasta], debería ser resucitada hoy más que nunca. La Unión Europea debe desmontar los dobles raseros. Hay que respetar los principios de los acuerdos. Es inaceptable que se diga una cosa y se haga lo contrario. La excusa de la independencia de la Justicia no sirve en este contexto. La Justicia debe respetar los acuerdos internacionales. Además, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no puede ejercer de Naciones Unidas dando razón o calificando al Polisario como representante de los saharauis. Una conclusión que huele a política más que derecho.
Marruecos espera que la Comisión Europea tome cartas en el asunto para evitar que eso vuelva a pasar otra vez. La recuperación de la confianza es algo muy importante lejos de las declaraciones protocolarias ya que estas sentencias tienen sus riesgos. Si la Unión Europea no controla lo que normalmente debería controlar, la asociación con Marruecos podría perder mucho valor, peso e ímpetu. Algo que podría generar auténticos quebraderos de cabeza en un momento en que muchos marroquíes comienzan a sospechar de las verdaderas intenciones de la Unión Europea.
Deseamos que la nueva sentencia no sea un intercambio de roles entre la justicia y la política. La técnica del intercambio de roles debería servir para abordar y reducir los malentendidos o conflictos y no lo contrario. La sentencia europea no aporta ninguna ventaja ni a los europeos ni a los marroquíes. El caso de los pescadores andaluces es la mejor muestra de que la justicia europea, al ser politizada, perjudica a una parte sectorial europea muy importante.
Las reacciones de la Unión Europea (Francia, España, Bélgica, Países Bajos, Austria, Finlandia e Italia Portugal, Holanda, entre otros) demuestran que Marruecos está en contacto permanente con los países europeos. Por el momento, la apuesta de Rabat y Bruselas por la asociación estratégica es firme, pero mañana podría vivir un golpe duro.
La respuesta de la Unión Europea, normalmente, no debería ser la de echar balones fuera usando palabras y expresiones protocolarias. La Unión Europea debería intervenir en este asunto con hechos y no solamente con dichos. La relación bilateral se deterioró un poco y se necesita una bocanada de aire fresco para recuperar la confianza lejos de las palabras de cortesía, ya no son suficientes.
En suma, tenemos que seguir trabajando para conseguir una verdadera y seria asociación estratégica con Europa y seguir profundizándola para afrontar los desafíos comunes en un complicado contexto político, regional y mundial.
Rabat debería tener claro que hay que volver a revisar esta asociación. La constante de la política exterior de Marruecos acerca del conflicto del Sáhara es clara: La autonomía del Sáhara, bajo soberanía marroquí, como la única solución a este diferendo regional.
Las ‘líneas rojas’ de Marruecos con respecto a su soberanía y sus intereses estratégicos no deben ser cruzadas por la Justicia europea.










