Redacción/ Sara Bouchtarouif
Fez, una joya oculta en el corazón de Marruecos, es un laberinto de callejones intrincados que se enredan como un tejido ancestral, donde las fuentes murmurantes y los patios tranquilos parecen llevar el susurro del pasado. La ciudad vieja, o medina, se conserva casi igual desde el siglo XIII, sus muros de barro y madera son testigos de una época que nunca termina. Y en su centro, bajo los cielos azules de Fez, se erige una maravilla del conocimiento: la Universidad de Al Qarawiyin, una de las instituciones más veneradas en la historia del mundo.

Fundada en el 859 por Fátima al-Fihri, una mujer cuya visión transformó el horizonte del aprendizaje, Al Qarawiyin ostenta el título de la universidad más antigua del mundo en funcionamiento, según la UNESCO y el Libro Guinness de los Récords. Esta universidad se erige sobre los cimientos de un legado milenario, mucho antes que la Universidad de Bolonia en Italia, que nacería en 1088, marcando el inicio de una tradición educativa que perdura a lo largo de los siglos. Aunque otras universidades, como las de la India, Taxila y Nalanda, existieron siglos antes, Al Qarawiyin sigue siendo la más longeva, destacando no solo por su antigüedad, sino por su influencia ininterrumpida hasta el día de hoy.

Al caminar por las callejuelas estrechas de Fez, la vista se encuentra con los techos de cerámica verde de la universidad, que sobresalen por encima de la ciudad, como faros que guían a los estudiantes del conocimiento. Al Qarawiyin no es solo una universidad, es un complejo magnífico compuesto por una mezquita, una biblioteca y aulas de enseñanza, todo enmarcado en un entorno que invita al estudio y la reflexión. Las puertas de madera labrada, que se abren hacia la universidad, permiten vislumbrar el gran patio interior donde resuenan las voces de los estudiantes y el sonido del viento que se cuela entre las columnas.

La historia de la creación de esta universidad es aún más fascinante que su arquitectura. Fátima al-Fihri, emigrante de Kairuán en Túnez, llegó a Fez con su familia después de ser exiliada. Aunque no llegaban como una familia adinerada, su esfuerzo y trabajo les permitió prosperar en su nuevo hogar. Tras la muerte de su padre, Fátima y su hermana Mariam decidieron usar su herencia para dar algo a la comunidad que las había acogido con tanto cariño. Mientras Mariam se dedicaba a construir una gran mezquita con capacidad para 20,000 personas, Fátima destinó todo su tiempo y energía a fundar una institución educativa que daría forma a generaciones de pensadores, científicos y filósofos.

El acto de Fátima al construir la universidad fue tan devoto que se dice que ayunó durante todo el proceso de construcción, comenzando el primer día del Ramadán en 859, y dedicó dos largos años de trabajo para ver cumplido su sueño. Su visión de un lugar donde el saber fuera accesible para todos fue una revolución en su tiempo, y su legado perdura hasta la actualidad.
A lo largo de los siglos, Al Qarawiyin no solo se dedicó a la enseñanza religiosa, sino que amplió su currículo a disciplinas como la lingüística, la gramática, la música, la medicina y la astronomía. En sus primeros años, la universidad era una madrasa que ofrecía enseñanza del Corán y otras ciencias islámicas, pero con el tiempo se transformó en un faro del conocimiento que atraía a estudiantes de todo el mundo. Entre sus alumnos más ilustres se encuentran Ibn Rushd (Averroes), el Papa Silvestre II, Maimónides y Leo Africanus, quienes dejaron su huella en la historia de la humanidad.

En 1947, la Universidad de Al Qarawiyin se integró al sistema educativo estatal de Marruecos, y en 1965 fue oficialmente renombrada como universidad, adaptándose a los tiempos modernos sin perder su esencia histórica. La biblioteca, ampliada en 1359 por la dinastía Benimerín, alberga más de 20,000 libros manuscritos de la Edad Media y contiene textos raros y manuscritos que son considerados patrimonio de la humanidad, representando el alma del saber islámico y árabe.
Es significativo que, a pesar de haber sido fundada por una mujer hace más de mil años, las mujeres comenzaron a estudiar en la universidad en números considerables solo en tiempos recientes, desafiando siglos de tradiciones restrictivas. Hoy, la universidad está abierta a todos, independientemente de su género o religión y continúa siendo un símbolo de convivencia y aprendizaje compartido entre musulmanes, cristianos y judíos.









