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La victoria de Donald Trump refuerza la marroquinidad del Sahara en España y todo el mundo

mares30 - noviembre 12, 2024

Fouzia El Berchidi*

Al reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara y prometer instalar una representación diplomática en Dajla, Trump realizó un fuerte acto simbólico a favor de Marruecos, un gesto que resonó mucho más allá de la región. Esta posición estadounidense, única en su género, fue vista como un verdadero golpe a la diplomacia argelina y sus aliados, que apoya al Frente Polisario desde hace décadas. La victoria de Trump y su regreso a la Casa Blanca refuerzan la marroquinidad del Sáhara en España y todo el mundo.

 

Desde entonces, Estados Unidos y Marruecos han consolidado sus relaciones históricamente sólidas gracias a este reconocimiento que ha animado a otras grandes potencias a reconocer a su vez la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara, como Francia, España o incluso Alemania, países que han expresado su apoyo a la posición de Marruecos en este conflicto regional.

 

En 2022, España, antigua potencia colonial en el Sáhara, dio un paso gigantesco abogando por el realismo político, la pragmática y la legalidad histórica y jurídica al apoyar la Autonomía del Sahara «como la base más seria, realista y creíble para la resolución del diferendo», calentando así tensas relaciones con Rabat y ofreciendo una victoria estratégica al Reino.

 

Por consecuencia, España se encuentra en una situación delicada, la de templar al Reino de Marruecos y su vecino Argelia sin que sus propios intereses se vean comprometidos. En este sentido, las declaraciones del jefe del Gobierno español demuestran que España se encuentra entre la espada y la pared. Al tiempo que afirma la necesidad de apoyar el plan de autonomía del Sáhara Marroquí, Pedro Sánchez promete «hacer todo lo posible para renovar las relaciones diplomáticas lamentablemente dañadas» con Argelia.

 

En opinión de Eduard Soler, profesor de Relaciones Internacionales de la UAB, la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca a partir del 20 de enero también influirá en el complicado tablero del Magreb, donde un Marruecos más envalentonado al recuperar a un gran aliado de su causa, podría adoptar una postura más asertiva de cara al exterior y aumentar la presión para ganar más apoyos para la marroquinidad del Sáhara. Un escenario de este tipo podría terminar pasando factura a España, alega este experto en declaraciones a Europa Press.

“El que Trump respalde a Marruecos podría suponer un mayor riesgo de que Rabat «no se sienta satisfecho» con lo que le ofrezca España e «intente activar la palanca de siempre: la migratoria», agregó Soler, para quien el hecho de que el futuro presidente estadounidense tenga «más simpatías» a priori por Marruecos que por España «supone un reto», añadió Soler a la misma fuente.

 

Desde el punto de vista de Alana Moceri, politóloga, analista de relaciones internacionales, escritora y profesora estadounidense de la IE School of Global and Public Affairs, “la relación entre España y Marruecos se puede proyectar en Europa y África. Cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cambió de posición sobre el conflicto del Sáhara Occidental, me chocó, pero entendí que la normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países -reconocimiento mutuo e intereses compartidos- es esencial. España debe encontrar una manera de evitar entrar en un nuevo conflicto. Es lo mejor que pudo hacer Sánchez”, según declaró en una entrevista concedida a Atalayar.

Por otra parte, Samir Bennis, experto en geopolítica explicó al diario “Le Point” que «esta reelección llega también en un momento clave, en el que la dinámica de la cuestión del Sáhara es claramente favorable a Marruecos, en particular con la adhesión de españoles y franceses a la posición marroquí», indicó Bennis. El regreso de Trump es, por tanto, una excelente noticia para Rabat, que espera una aceleración por parte de Estados Unidos. “Con este cambio de administración, podemos esperar un retorno a un discurso claro y a una diplomacia que asuma plenamente sus opciones estratégicas”, agregó a la misma fuente.

 

Lógicamente, España debería seguir el camino abierto por Donald Trump. Pero hay un punto esencial en todo esto, que aún se desconoce: ¿podrá el Gobierno español coger el toro por los cuernos y reconocer la soberanía marroquí en el Sáhara, como hizo Estados Unidos? Esto, se cree, sería un gran paso adelante para la estabilidad del Mediterráneo occidental.

 

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