La tradición anual de la «Ziarra» hacia el mausoleo de Sheikh Ahmad al-Tiyani en Fez está ganando cada vez más adeptos en Senegal, atrayendo a un número cada vez mayor de fieles más allá de los círculos tradicionales de las cofradías, según informó el domingo el diario senegalés Le Soleil.
Considerada durante mucho tiempo como un privilegio de la élite religiosa, esta práctica piadosa se democratizó ampliamente a partir de los años 80, antes de experimentar una expansión significativa a partir de 2012, impulsada en particular por el aumento de las conexiones aéreas entre Dakar y Marruecos y el dinamismo del turismo espiritual, precisa el periódico.
Asimismo, las agencias de viajes senegalesas ofrecen ahora estancias organizadas de una semana, especialmente diseñadas para coincidir con las celebraciones del Maulud, el Gamu u otras grandes ocasiones espirituales, explica la publicación.
Le Soleil recuerda que la tradición de la Ziarra, cuyas raíces se remontan a 1922, se institucionalizó después de la Segunda Guerra Mundial, señalando, a este respecto, que Su Majestad Mohammed V ofreció a los peregrinos senegaleses la residencia Dar Kettani, un gesto altamente simbólico que ilustra la profundidad y la antigüedad de los lazos espirituales que unen a Senegal y Marruecos.
«Más allá de la devoción, la Ziarra refleja la vitalidad de una diplomacia espiritual secular, heredada de los almorávides y consolidada por figuras como El Hadj Malick Sy o Sheikh Ibrahim Niass», observa Le Soleil, citando a Mouhamed El Moctar Dièye, del Instituto Islámico de Dakar.
La formación de eruditos senegaleses en la Universidad Al Karauiyin, la participación en los Durus Hasaniya y la creación de la Fundación Mohammed VI de Ulemas Africanos confirman esta cooperación ejemplar, de la que la Ziarra de Fez sigue siendo uno de los símbolos más elocuentes, concluye la publicación.









