Mohamed Abrighach
Hablar de las revistas hispánicas de vocación cultural o académica es, sin duda alguna, otra forma de hacer historia de nuestro poco historiado hispanismo y a su través de la lengua española en nuestro país. Descartaré de mi atención las publicaciones periódicas que siguieron saliendo después de la Independencia de Marruecos en 1956, sean diarios como España (Tánger, 1938-1971), semanarios caso de Marruecos (Rabat, 1976-1977) y La Mañana (Casablanca, 1995-2006), o revistas dependientes de instituciones españolas afincadas en el país, particularmente Mauritania (Tánger, 1928-1968), Cuadernos de la Biblioteca Española de Tetuán (1964-1984) y Aljamía (Casablanca/Rabat, 1990- ), amén de la revista tangerina Sures. Letras y Artes (2018- ), dirigida por el argentino Santiago de Luca, y de las publicaciones periódicas editadas por Ibn Azzuz Hakim, el diario Al-Hayat/La vida (1994) y las revistas semestrales Cuadernos Alcazaba (1988) y Los presidios (1988). Este bloque necesita, vista su peculiaridad, un estudio aparte y más exhaustivo que no permite el espacio de estas páginas. Por ello, me limitaré al homogéneo conjunto de las revistas que hispanistas marroquíes empezaron a publicar desde o fuera de la universidad a partir de principios de los noventa del siglo pasado. Son solamente cinco y se denominan por orden de su fecha de creación así: Revista Marroquí de Estudios Hispánicos (Fez, 1991-1993), Cultura Marroquí, Ataqhafa Al Maghribia (Rabat, 1992), Anales. Revista de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (Agadir, 2003-2007), Magriberia. Revista Internacional de Investigaciones Ibéricas e Iberoamericanas (Fez, 2007-2017) e Al Irfane. Revista de Ciencias Humanas y Sociales (Rabat, 2014-2019).
Una afirmación preliminar es necesaria. Después de 1956 y hasta hoy en día, la única revista universitaria y académica en ciencias sociales, que mantuvo sin problemas su continuidad en existencia real y frecuencia de aparición, es Hespéris-Tamuda. La publica la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Mohamed V de Rabat desde 1958, fecha en que se fusionan la francófona Hespéris del Institut des Hautes Études de Rabat y la hispanófona Tamuda, Revista de Investigación Hispano-Marroquí de Tetuán. Es la decana en grado de excelencia de las revistas universitarias marroquíes en lo que a ciencias sociales y humanas se refiere. Su permanencia en el tiempo se debe, entre otras razones, a ser la primera de su género en el Marruecos independiente de la Universidad Mohamed V, la institución universitaria nacional por antonomasia, y a arrastrar una tradición que se remonta a la época colonial. Es una excepción. La mayoría de las publicaciones periódicas, sean académicas o culturales, se enfrentaron con serias dificultades haciendo imposible su evolución normal, muchas de ellas tenían vinculación con la censura política, la precariedad presupuestaria, los desajustes en la gestión y dirección o, simplemente, con el cansancio o la imposibilidad de desenvolverse como revistas en un paisaje cultural de pocos alicientes y nada receptivo. En el caso de las revistas hispánicas, estos inconvenientes adquieren más acuidad. En las líneas que siguen, hago un balance descriptivo de las mismas y termino con una exégesis general haciendo hincapié en los desajustes que hicieron imposible su continuación.
Revista Marroquí de Estudios Hispánicos sale en Fez en 1991 con los objetivos siguientes, según viene en la editorial del primer número: por un lado, “contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la investigación hispanística, así como fomentar el intercambio cultural entre los hispanistas marroquíes y extranjeros”, y por otro, “hacer conocer nuestra cultura y civilización en el mundo hispánico, y dar a conocer las de éste en nuestro país”. Su primer y último director era Mohamed Amrani, a la sazón profesor de lingüista en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, antes de abandonar tiempo después, supuestamente por jubilación anticipada, su profesión universitaria para dedicarse a la política y a los negocios. El consejo de redacción de la revista lo formaban algunos colegas del mismo Departamento como Allal Ezzaim, Abdelmouneim Bounou, Abdellatif Limami y Aziz Tazi, e hispanistas de otras universidades como Mohamed Salhi y Aziza Bennani de Rabat, Mustapha Adila de Tetuán y Ahmed El Gamoun de Oujda, sin olvidar al único español: Rodolfo Gil Grimau.
Fue bilingüe, en árabe y español, y semestral, pero durante su existencia trienal, solo alcanzó tres números. El tercero de ellos, el último, fue en 1994. Participaron en ella varios de los nombres citados, otros hispanistas marroquíes tales como Abdelouahed Akmir, Oumama Aouad, Hossain Bouzineb, Fatiha Benlabbah, Mustapha Chouirf, Mohamed Khallaf, etc., y también españoles, sean historiadores, arabistas o filólogos como Alberto Acereda, David López García, Jorge Urrutia, José María Barcells, José Romera Castillo, Juan Antonio Pacheco Paniagua, Jaume Bover, Nieves Paradela Alonso, Sigilfredo Repiso, etc. Las áreas temáticas tenían que ver con la lingüística, la literatura, la historia de España y de Al-Ándalus y las relaciones hispano-marroquíes.
En 1992 se crea la segunda revista cultural hispánica que es muy desconocida entre los mismos hispanistas es At-thaqafa al-Maghribia. Cultura Marroquí que coordinaba Mohamed Salhi y patrocinaba el Ministerio de Cultura. Tenía pretensión de ser trimestral con el objetivo principal de dar a conocer en el mundo hispánico la cultura marroquí a través de la traducción de su literatura y de los estudios sobre su cultura en todos los campos. El primer número y desgraciadamente el último se limitó a traducir, en primer lugar, textos de los autores más representativos de la literatura marroquí en poesía, narrativa breve y teatro como Abdelkrim Attabal, Mohamed Zefzaf, Abdeslam Bekkali y Abdelkrim Berrechid, y en segundo lugar, estudios de autores marroquíes o de algunos extranjeros, sobre la poesía, la historia, la pintura y las artes plásticas de Marruecos. Eran casi trece traducciones hechas por los hispanistas siguientes: Abdelaziz Nouache, Abdeslma Okab, Ahmed El Gamoun, Ahmed Sabir, Allal Ezzaim, Fatiha Benlabbah, Laarbi El Harti, Mohamed Khallaf, Mohamed Salhi, Oumama Aouad y Said Sabia.
Por iniciativa del escritor de estas líneas (Mohamed Abrighach), sale en 2003 en Agadir, Anales. Revista de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos como publicación del Departamento de Estudios Hispánicos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Ibn Zohr de Agadir. En su editorial del primer número se subrayan objetivos semejantes a las anteriores publicaciones periódicas. Son dos. “El primero consiste en intentar, en la medida de lo posible, continuar la labor iniciada por la Revista Marroquí de Estudios Hispánicos que dejó de publicarse desde hace casi una década. El segundo tiende a crear o reabrir para hispanistas y universitarios tanto marroquíes como extranjeros un nuevo espacio para el análisis, la reflexión y la investigación sobre la cultura iberoamericana y marroquí en todos los ámbitos y manifestaciones no solo literarias y lingüísticas, sino también sociales e históricas”.
Era anual y abierta a todos los idiomas, particularmente, el español, el portugués y el árabe. Colaboraba parcialmente en su subvención la consejería cultural de la Embajada de España en Rabat. Se componía de tres secciones, una para artículos o estudios, la segunda para reseñas y la última para información relativa a cuantas actividades de naturaleza hispánica se celebraban a escala local y nacional. Se han publicado en ella un total de 20 artículos y 20 reseñas. Sus temas dominantes tenían que ver con lingüística general, la didáctica del español, la filología hispánica, la bibliografía y la historia, pero mayoritariamente vinculadas con Marruecos y las relaciones entre las dos veras del Mediterráneo. La autoría la reparten marroquíes, en su mayoría pertenecientes al Departamento de Hispánicas de Agadir y son por orden alfabético: Ahmed Sabir, Youssef Akmir, Dris Essounani, Khadija Chkirni, Hassan Bagri y Lahoucine Erggali. El resto lo configuran algunos hispanistas como Abdellatif Limami, Abdesslma Okab, Hassan Boutakka y Said Benabdelouahed, y españoles/europeos como Fernando de Ágreda Burillo, José Luis Villanova, Heliodoro Gutiérrez González y Marco Kunz.
El último número era el tercero que correspondía a 2007, año en que desgraciadamente, otra vez como fue el caso de Revista Marroquí de Estudios Hispánicos, deja de existir cuando este servidor decidió no seguir la coordinación de la revista. No hubo expreso interés en mantener su continuidad pese a ser una publicación oficial del Departamento en cuestión.
En 2007 se crea en la Facultad de Letras de Fez y, particularmente, en un supuesto llamado Centro de Investigaciones Ibéricas e Iberoamericanas, Magriberia. Revista Internacional de Investigaciones Ibéricas e Iberoamericanas. Su fundador y primer coordinador fue Abdelmouneim Bounou que sería sustituido más tarde por Said Sabia y, al final, por Noureddine Achiri. En la presentación editorial del primer número se autodefine como “publicación anual que versará sobre la literatura, historia y ciencias sociales del Magreb y de los países ibéricos e iberoamericanos”. Desaparece en 2017 justamente después de la prejubilación de su coordinador por enfermedad e incorporarse a otra universidad privada de la ciudad, como si la revista estuviera vinculada a su persona y no al grupo que estaba detrás. Otra abrupta discontinuidad como ocurrió en experiencias anteriores.
La revista se compone estructuralmente de dos secciones, Artículos y Ensayos, y Reseñas. Es la primera revista hispánica que dura casi una década, con un total de 12 números, en algunos de ellos se creó una sección nueva de carácter monográfico que se dedica a temas precisos como ocurre, por ejemplo, en los números 4 y 5 de 2011 y 2012 consagrados respectivamente a “Interculturalidad e integración lingüística y cultural” y “Universidad, cambio y desafío en la sociedad del conocimiento”. Dos veces, en los números extra 7-8 y 11, de 2013 y 2017 respectivamente, se consagró a editar las actas del IV Congreso Internacional sobre Orientalismo en África, Asia, la Península Ibérica y las Américas y del III Congreso Internacional de la Asociación de Hispanistas Árabes: “Mundo árabe y mundo hispano. Percepciones mutuas”, que tuvieron lugar en Fez en años anteriores. Los once números contienen un contenido académico muy variado y original, una suma general de 163 estudios y 45 reseñas bibliográficas. Hay considerable participación de los hispanistas marroquíes de todas las generaciones, una presencia granada de carácter internacional, repartida entre norteamericanos, latinoamericanos y españoles, lo cual se debe a que algunos números se realizaron en colaboración con universidades de España, Argentina, Chile y México. El español es la lengua dominante, el portugués aparece varias veces y el árabe se utiliza en casi una o dos ocasiones.
Similar a Magriberia en vocación multidisciplinar, es Al Irfan. Revista de Ciencias Humanas y Sociales. Fue creada en 2015 en el Instituto de Estudios Hispano-Lusos por su fundadora, Fatiha Benlabbah, directora de la institución hasta su jubilación en 2018. En 2021 difícilmente salió el último número, el 5, correspondiente a 2019, sobre el tema de la cultura amazigh y su relación con Al-Ándalus. La desaparición de la revista es otro ejemplo de personalización editorial, a imagen y semejanza de las revistas anteriormente mencionadas.
Al Irfan es de periodicidad anual y con interés académico por publicar trabajos de carácter multidisciplinar, con especial énfasis en la exploración de los mundos hispánico y luso y sus intersecciones con Marruecos desde el punto de vista histórico, cultural, social, político y económico. La revista se articula sobre tres ejes. El primero lo constituye un dosier monográfico, el segundo, Varia, destinado a artículos de diferente contenido, mientras que Reseñas sirve para hacer recensiones de las novedades editoriales relacionadas con las áreas de interés de la publicación. Su subtítulo, Revista de Ciencias Humanas y Sociales, delata su vocación generalista y multidisciplinar, lo cual la aleja de la arraigada tradición filológica de las anteriores publicaciones periódicas universitarias de naturaleza hispánica. Una apertura multidisciplinar plausible, pero tenía el defecto de abordar temas demasiado generales y con escasa vinculación con el área de interés de los estudios filológicos hispánicos, propio de la revista y del mismo Instituto. Eso último queda reflejado en los monográficos de los números 2 y 4 correspondientes a 2016 y 2018: “Repensar el multiculturalismo” y “Yihadismo, contraterrorismo y no radicalización. Renovar la comprensión y cuestionar las prácticas”. No obstante, los demás, uno sobre los orientalismos europeos y los intercambios culturales y literarios entre América Latina y Oriente, y otro sobre la espiritualidad islámica en las artes contemporáneas de la Península Ibérica y América Latina, son multidisciplinares pero limitados a las intersecciones entre África, Europa y América Latina. En Al Irfan se han publicado un total de 70 artículos y 20 recensiones, cuyos autores son de diferente procedencia: marroquíes, sudamericanos, portugueses, españoles, europeos y árabes del Oriente Medio. Es escasísima la presencia de los hispanistas locales, porque si exceptuamos nombres que pertenecen al Instituto editor de la revista casos de Abdeslam Okab, Fatiha Benlabbah, Mohamed Saadane y Rajae El Khamsi, solo tenemos dos nombres: Assia Mohcine y Ahmed Belghzal. En óptica de la revista y seguramente de su directora, el hispanismo de calidad estaba seguramente fuera y no dentro de Marruecos.
Las cinco revistas hispánicas que nos ocupan tenían buena calidad en sus estudios y recensiones editoriales y muchos de los temas monográficos eran también originales y poco explorados. Su desaparición interrumpe la tradición que no pudo echar raíces. Es una situación desagradable.
El hispanismo actual de investigación se queda como huérfano por no tener una publicación académica regular y representativa. Solamente informar que Magriberia está digitalizada, a excepción de sus dos últimos números, el 10 (2010) y el 11 (2017), en la base de datos Dialnet, mientras que Al Irfane lo está en el Centro Virtual del Instituto Cervantes. Las demás son difíciles de conseguir y no todas ellas están disponibles en dos de los repositorios documentales más importantes del país, la Biblioteca Nacional y la biblioteca de la Fundación del Rey Abdelaziz Al-Saoud de Casablanca.
Hecha ya la taxonomía, procedo enseguida a una evaluación general a base de conclusiones puntuales que ponen el acento sobre algunos de los rasgos esenciales que caracterizaron la evolución y el modus operandi editorial de las revistas en cuestión. Una esencial evidencia salta a la vista: su discontinuidad. Es decir, su falta de constancia en su duración vital en el tiempo. Una vez creadas, desparecen rápido, unas en un solo año, otras en tres., la más longeva no pasó de una década. Un hándicap serio que hizo imposible crear una tradición, es decir, una publicación referente y representativa de nuestro hispanismo local, a imagen y semejanza de los demás hispanismos nacionales del mundo global. Por comparación, citamos tres ejemplos. Bulletin Hispanique, la revista por excelencia del hispanismo francés, tiene más de un siglo de historia. Fue creada en 1899 y en 2024 está en el volumen 126. En Filipinas, Revista Filipina, lleva casi tres décadas de ininterrumpida existencia desde que fue fundada en 1997. Hasta en Egipto, la revista anual Candil que existe desde 2005 está en su número anual 23, según viene en la base de datos Dialnet, con casi veinte años de acción. Total, después de más de medio siglo de vida y, redondeando, casi un siglo, el hispanismo marroquí ha fracasado en crear su revista académica representativa y reconocida en el ámbito de los estudios hispánicos globales. Es una asignatura que sigue, por desventura, pendiente de realización hasta nuestros días.
Indudablemente, el simple interés en seguir creando durante más de medio siglo publicaciones de esta índole y tomando iniciativas es de por sí un signo de buena voluntad y de visible empeño. El origen de esta discontinuidad se atribuye a causas objetivas que nadie puede negar dada su incidencia real. Tienen que ver con las deficiencias estructurales del paisaje cultural del país y de su sistema universitario. Es difícil hablar de todas ellas, pero sí, puedo enumerar a vuelapluma algunas de ellas, tal vez las más relevantes: la precariedad de los medios económicos cuya búsqueda constituye una aventura siempre desafortunada y desagradable; la poca profesionalidad de los círculos editoriales y la correspondiente inexistencia de una distribución a escala nacional e internacional, así como de una arraigada tradición en la edición de revistas de vocación cultural o científica. La nueva ley de prensa y edición que entró en vigor hace pocos años complica más la tarea de crear una revista cultural independiente de vocación hispánica con una serie de normas restrictivas y difíciles de cumplir: pasar por el tribunal para pedir una autorización, previa presentación de todo un arsenal de documentos del equipo de la revista, director y consejo de redacción, y en caso de darse de baja alguien se repite lo mismo y habría que iniciar iguales trámites. Un tinglado administrativo poco favorable que convierte la acción cultural en una tarea ingrata y solo realizable por militantes, una especie muy escasa en estos tiempos en que se apuesta más por el lucro que por la promoción benévola de la cultura.
Si cuento e insisto sobre esta realidad es porque la vivimos, este servidor y los miembros de la junta directiva de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos cuando quisimos crear en 2018 la revista de la asociación: Espacios. Es la razón que nos llevó a decidir optar por crear una revista electrónica porque, aunque obedezca a la misma tramitación, es fácilmente llevable porque necesita más voluntad y un grupo convencido de su labor que medios materiales.
Hasta el momento, ninguna universidad marroquí tiene un sistema de gestión científica y administrativa de las publicaciones periódicas, pese a que es muy fácil de conseguir y usar, a más de ser poco costoso. Una señal tal vez del poco interés dado a esta área o de que todavía no forme parte de sus prioridades. Hay algunas facultades, por hablar de las de Humanidades, que no tienen hasta el momento publicación institucional y no hablamos para nada de las departamentales que no existen realmente; otras las dejaron de publicar y las existentes se mantienen, pero con frecuencia no regular de aparición.
Queriendo subsanar el anterior hándicap, el Instituto Marroquí de Investigación Científica y Técnica (IMIST) ha puesto últimamente de modo gratuito en su Portal de las Revistas Científicas Marroquíes (PRSM) a disposición de los universitarios e investigadores marroquíes una plataforma nacional para la creación y la gestión científico-administrativa de revistas electrónicas open acces. Un aliciente positivo que es susceptible de favorecer la gestión técnica de las revistas y poner fin a los anteriores y endémicos problemas relacionados con el presupuesto pecuniario y la costosa y clásica edición en papel. La plataforma que nos ocupa contiene hasta el momento un total de casi ochenta publicaciones periódicas en su mayoría especializadas en ciencias médicas, empresariales y jurídicas. Pocas son de ciencias sociales y ninguna tienen vocación hispánica. Es una suma muy modesta considerando proporcionalmente la cantidad de las instituciones o centros de investigación que tenemos en el país, sean universitarios o no, públicos o privados. Es expresión no sé si de indiferencia o malestar, pero indudablemente de una situación incongruente y anómala que necesita explicación y reparación a la vez. De seguir así a este ritmo, tendríamos con mucha probabilidad cada vez menos publicaciones periódicas de vocación científica y de resultas poco conocimiento creado en humanidades y desde luego poco reconocimiento internacional y escasa aparición en el ranking de las universidades a escala internacional.
De igual modo, existen razones subjetivas que explican la situación actual de las revistas hispánicas y su discontinuidad. Las asume, no podía ser de otra manera, el mismo gremio hispanista. Sin lugar a duda, fue colectiva la fundación, gestión y dirección académica, científica y técnica de las publicaciones periódicas de las que estamos hablando. En ella se implicaron, unos más, otros menos, los consejos de redacción de las mismas, así como los miembros de los comités científicos, pero muchas de ellas, cuando no todas, se vincularon tan fuertemente a sus directores o coordinadores que una vez estos dejaron de hacerlo por los motivos que fueran, desaparecieron las revistas. Una personalización de lastre negativo que pone en cuestión el espíritu comunitario del mismo hispanismo, su deficiencia en cohesión intelectual y la posibilidad de llevar a cabo proyectos de investigación/publicación en común, con sinergia plural, colaboración desinteresada y aliento de continuidad por encima de las desavenencias individuales y los contratiempos objetivos. No por azar se suele hablar entre nosotros, los mismos hispanistas, de incomunicación, acaso de supuesta insularidad, dos rasgos de carácter grupal que nos afecta como cuerpo académico, si es que exista este como tal. No quiero hablar de busca a veces de protagonismo, de la mera autopromoción personal, de la visibilidad sin más, del arribismo intelectual, hechos morales y de temperamento que añaden más acuidad a la problemática y a la nada agradable situación en que viven nuestros actuales estudios hispánicos.
El activismo de nuestro hispanismo tanto en redes sociales como en la celebración de actividades no puede ser negativo y contribuye a promocionar el español y la cultura hispánica entre los marroquíes, aunque se nota en ella cierta repetición, improvisación, falta de profesionalidad e incluso a veces folklorismo. No obstante, esta dinámica, a la que se puede añadir la creación de la prensa digital y de más asociaciones, quedará corta, poco eficiente si no se va acompañada desde la academia creando conocimiento sobre el mundo en cuestión y la hispanidad. Un conocimiento que solo se puede aportar poniendo al alcance de los hispanistas un soporte académico científico como son las revistas y por qué no una editorial, en que se generen sus investigaciones y se aporten de resultas más conocimiento en sus áreas de interés. No hacer esto, sería como echar agua en la arena del desierto. Una labor de grupo y colectiva es más que necesaria en este sentido.
No debo dar término a estas líneas sin hacer una confesión final. Tiendo a considerar que el presente artículo es y será el último de su naturaleza que publico en este diario digital en español, después de casi una docena que han venido saliendo tanto en este mismo órgano como en Rue20. La razón principal está en que siento que he agotado todas mis ideas y reflexiones acerca del hispanismo marroquí, la situación de la lengua española en Marruecos y nuestras relaciones con España y América Latina. Muchas de ellas las he expuesto con más detalle y análisis académico en mis libros. Espero que su divulgación haya servido útilmente al lector y abierto puertas a otras cogitaciones o a futuros ensayos. No puedo, por ello, aportar nada nuevo. Ha llegado el momento oportuno para cerrar este paréntesis y apostar por otra cosa distinta. No sé cuál será. El tiempo lo dirá.
– Crítico e hispanista marroquí









