20 junio 2026 / 01:34

La Casa del Periodismo

Los árabes ante la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán

mares30 - abril 12, 2026

Miguel Ángel Rodríguez Mackay*

Los que creyeron que los países árabes iban a cerrar filas con Irán, que no es árabe, porque sus habitantes son musulmanes como los primeros, se equivocaron.

 

La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, no es ni se parece en nada a la causa de Palestina, que, contrariamente, sí cuenta con adhesiones abrumadoras, en general, de las naciones musulmanes en el mundo -son más de 2,000 mil millones de fieles-.

 

La premisa de creer que el chiismo del siglo XXI -la rama minoritaria del islamismo (15% de musulmanes en el planeta), la religión fundada por Mahoma, en el 622 d.C.-, iba a darle su apoyo incondicional a Irán, por ser también chiita, erraron.

 

Es verdad que Irán, con 88 millones de habitantes -no son árabes, sino persas-, ha atacado a los países árabes del Golfo Pérsico, es decir, un país islámico (Irán) a atacado a otros 4 musulmanes que se encuentran al otro lado de la orilla del Golfo (Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y Omán), y también lo es que ninguno de estos últimos ha respondido al ataque inferido, aunque ganas no le ha faltado a los árabes sauditas, declarados enemigo por Irán, y en esa enemistad contribuye que su población sea sunita, la rama mayoritaria del Islam (85%), que mantiene una relación de rivalidad histórica con la chiita, como es la iraní, desde los tiempos de la batalla de Karbala, en el 680 d.C., dado que se disputaban el liderazgo del Islam, pues a la muerte de Mahoma, éste no dejó un sucesor.

 

Desde ese tiempo, chiitas y sunitas viven en rivalidad. Pero los iraníes no atacaron a los referidos países del Golfo por ser árabes o sunitas. No. Lo hicieron por su alianza con EE.UU., que no es un secreto que es considerado un enemigo por el régimen teocrático de Irán.

 

Los países del Golfo siguen entre la espada y la pared y no me refiero a valorar o desestimar sus nexos con Washington, sino, a que mantienen una postura a discreción con Irán ante la posibilidad de que, el impredecible régimen persa, se decida por un ensañamiento mayor sobre sus territorios y poblaciones.

 

De hecho, Irán tampoco perdona el enorme avance de los denominados Acuerdos de Abraham que normalizaron las relaciones de Israel -del que invoca su extinción-, con algunos países árabes en 2020, entre los que estaba, además del referido Emiratos, Bahrein, Sudán y Marruecos, estos dos últimos, países africanos.

 

Recordemos que fue la milicia palestina Hamas la que, con su ataque a Israel, en 2023, frustró, esperamos temporalmente, dichos acuerdos. También apoyan a Irán, el Hezbolá de Líbano y los Hutíes de Yemen, es decir, mientras Irán tiene apoyo de las milicias extremistas musulmanas, los siniestrados países del Golfo, cuentan con el respaldo de los Estados árabes, entre ellos, Marruecos, que ha ganado liderazgo al solidarizarse con dichas naciones, gesto bien visto por los países musulmanes del Sahel africano, con los que viene fortaleciendo su relación bilateral.

 

Finalmente, una postura más ecléctica con la guerra, la tienen Pakistán, Egipto y Turquía, países musulmanes que median para que acabe.

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