El excanciller peruano Miguel Ángel Rodríguez Mackay afirmó que la vinculación del Perú con la autoproclamada “República Saharaui” (Polisario) constituyó una “vergüenza diplomática” que terminó marginando a su país del concierto internacional, en un contexto en el que llamó a redefinir la política exterior peruana y a reconstruir relaciones estratégicas, especialmente con Marruecos.
Estas declaraciones recogidas por el diario peruano La Razón se produjeron durante la apertura solemne de la Cátedra Raúl Porras Barrenechea 2026, esta semana en Lima, donde Rodríguez Mackay ofreció una conferencia centrada en la necesidad de recuperar el liderazgo internacional del Perú a través de una política exterior coherente, con visión global y basada en principios sólidos del derecho internacional.
En este marco, el exministro situó la cuestión del Sáhara en el centro de su análisis geopolítico, subrayando que Marruecos representa un socio estratégico clave para la proyección del Perú hacia África y el mundo árabe. Según explicó, la propuesta marroquí para la Autonomía en el Sahara cuenta con respaldo internacional, lo que refuerza su peso como actor regional y puerta de entrada hacia el Magreb y el continente africano.
Rodríguez Mackay fue explícito al señalar que la decisión de vincular al Perú con el Polisario debilitó su credibilidad internacional, alejándolo de dinámicas diplomáticas relevantes. En este sentido, exhortó a la Cancillería peruana a consolidar vínculos sólidos con Rabat y a rechazar cualquier reconocimiento de entidades “ficticias”, al considerar que este tipo de decisiones afectan la posición global del Perú.
El excanciller enmarcó estas reflexiones dentro de una visión más amplia del orden internacional contemporáneo, destacando la importancia de que el Perú mantenga relaciones equilibradas con actores como China, Estados Unidos y Europa, sin perder de vista nuevas alianzas estratégicas. En este contexto, defendió una política exterior orientada al futuro, capaz de proyectar al país en escenarios globales emergentes.
Asimismo, recordó que el derecho internacional debe ser respetado incluso en contextos polémicos, haciendo referencia a instrumentos como la Convención de Caracas de 1954 en materia de asilo, y reiteró que la acción exterior del Estado debe sustentarse en coherencia, previsibilidad y claridad doctrinaria.
En su intervención, Rodríguez Mackay también abordó otros ejes de la política exterior peruana, como la necesidad de adoptar posiciones claras en foros multilaterales, fortalecer la presencia internacional del país y retomar iniciativas de integración regional. No obstante, insistió en que uno de los errores más significativos fue precisamente la gestión del expediente del Sáhara, que, a su juicio, evidenció una falta de dirección estratégica.
El exministro concluyó con un llamado a recuperar el legado intelectual y diplomático de figuras como Raúl Porras Barrenechea, defendiendo una política exterior capaz de devolver al Perú un papel activo en la escena internacional, con decisiones alineadas con sus intereses estratégicos y su posicionamiento global.









