Entrevistada por Toufiq Slimani
La última visita de Rachid Talbi Alami, presidente de la Cámara de Diputados de Marruecos, a México, y la creación del Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí nos obligan a volver sobre las relaciones bilaterales entre Marruecos y México. El ruido provocado por algunos círculos parlamentarios pro Polisario cuando Alami comenzó su discurso en el Congreso mexicano demuestra que la diplomacia marroquí está avanzando a pasos gigantescos en este país latinoamericano. No es fácil entrar al Congreso mexicano y pronunciar un discurso fuerte y ser oído y escuchado.
Para intentar entender esta nueva realidad diplomática y geopolítica entre ambos países y abordar la postura de México acerca del conflicto del Sáhara, entrevistamos a María Reyna Carretero Rangel, presidenta del recién creado Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí e investigadora mexicana.
La investigadora Coordinadora del Seminario Internacional de Estudios Culturales del Magreb del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México cree que ha llegado el momento para que su país rompa sus relaciones diplomáticas con el Polisario y apoye la marroquinidad del Sahara. Además, subraya en esta primera parte de la entrevista concedida a Mares30 que el nuevo Observatorio tiende a tender puentes entre ambos países.
Ante todo, le felicito por la inauguración el 20 de febrero del 2025 del Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí y por su elección como presidenta.
¿Cuál considera que será la principal contribución de este Observatorio para comprender las complejidades del conflicto del Sáhara en la región y cómo puede influir en la búsqueda conjunta de posibles soluciones, considerando las realidades políticas globales actuales?
El Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí representa un esfuerzo por ofrecer información veraz y un análisis estratégico sobre el conflicto del Sáhara marroquí. Su principal contribución será combatir la desinformación y actualizar el debate en México y la región, alineándolo con los avances recientes en la solución del conflicto.
En el contexto político global actual, donde países como Estados Unidos, Brasil, España y Alemania han reconocido la marroquinidad del Sahara o han respaldado el Plan de Autonomía propuesto por Marruecos en 2007, el Observatorio se propone como un puente para que México revise su postura y adopte una visión más acorde con la actualidad geopolítica.
¿Cuáles considera que son los orígenes fundamentales del conflicto en el Sahara?
El conflicto del Sahara Occidental tiene su origen en un proceso de descolonización incompleto y erróneamente gestionado por España, que dejó un vacío de poder en 1975. Marruecos, históricamente vinculado a la región, reclamó legítimamente su soberanía sobre el territorio, respaldado por lazos históricos entre las tribus saharauis y la monarquía marroquí, que fueron reconocidos por la Corte Internacional de Justicia de la ONU. Sin embargo, Argelia, en el contexto de la Guerra Fría, impulsó y financió al polisario para debilitar a Marruecos y mantener una zona de influencia en la región. Lo que se presenta como una “lucha de autodeterminación” es, en realidad, un conflicto artificial sostenido por intereses geopolíticos ajenos a la población saharaui.
Mientras, el Reino de Marruecos ha invertido en el desarrollo del Sahara, el polisario ha mantenido a miles de saharauis en condiciones de precariedad en los campamentos de Tinduf, en Argelia, sin permitir un censo transparente ni opciones reales para su integración.
¿Cómo cree que deberían responder los actores y la comunidad internacionales ante esta escalada de tensiones, sobre todo, México?
La comunidad internacional debe adoptar una postura clara, basada en la viabilidad de la resolución del conflicto, planteada en el Plan de Autonomía de Marruecos, como un camino certero, respaldado por potencias internacionales como una propuesta de solución “realista, factible, duradera y mutuamente aceptable”, acorde con la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del 31 de octubre del 2024.
México, de acuerdo a su tradición diplomática basada en la no intervención y el respeto a la integridad territorial de los Estados, debe actualizar su postura y dejar de respaldar a una entidad como el polisario, que carece de representatividad legítima. Es el momento de fortalecer la cooperación con Marruecos en lugar de sostener una política exterior anacrónica.
Argelia ahora es un factor obstaculizador de la solución de este conflicto. ¿Ve algún papel de Argelia en la resolución del conflicto y cómo cree que este país puede contribuir de manera constructiva?
El apoyo de Argelia al polisario es el principal obstáculo para la resolución del conflicto. Su financiamiento y apoyo militar han impedido cualquier avance real hacia la paz en la región. Sin embargo, si realmente busca estabilidad en el Magreb, Argelia debe reconocer su papel en la disputa y sentarse a negociar de manera directa con Marruecos.
El Observatorio Mexicano del Sáhara Marroquí considera que la comunidad internacional debe exigir a Argelia que permita un censo en los campamentos de Tinduf, donde miles de saharauis sobreviven en condiciones de incertidumbre y pobreza extrema, sin los mínimos derechos reconocidos. Argelia tiene dos opciones: seguir promoviendo la inestabilidad o contribuir a una solución política realista.
¿Cómo cree que la Iniciativa Real Atlántica y el Gasoducto Nigeria-Marruecos pueden fortalecer la cooperación entre África y América Latina, y entre Marruecos y México?
La visión del Rey Mohammed VI de una integración económica más profunda y la cooperación entre los países del Sur Global es un paso importante hacia la creación de una red de colaboración más sólida. Las iniciativas como el Gasoducto Nigeria-Marruecos y la Iniciativa Real Atlántica pueden abrir puertas a una cooperación más estrecha entre África, América Latina y, en particular, Marruecos y México. Este tipo de proyectos no solo fortalecería la cooperación económica, sino que también contribuiría al intercambio cultural y académico entre ambas regiones. México y Marruecos comparten una historia rica de influencias mutuas y, a través de una colaboración económica más robusta, pueden construir puentes de desarrollo sostenible, beneficiando tanto a sus pueblos como al conjunto de los países del Sur Global. Para México, esto representa una oportunidad para diversificar sus relaciones comerciales y energéticas, en particular, podría beneficiarse de una alianza estratégica con Marruecos en materia de logística, comercio y energías renovables. Es momento de que México vea en Marruecos no solo un socio político, sino un aliado estratégico en la expansión de su presencia en África.
¿Cómo ve la posición actual de España en relación con el conflicto del Sahara?
España ha dado un paso decisivo al reconocer que la única solución viable es el Plan de Autonomía de Marruecos. Con esta postura, no solo corrige una deuda histórica con el Sahara, sino que también fortalece su relación con Marruecos en ámbitos clave como la seguridad, la economía y la migración. El cambio de postura de España es un reflejo de la evolución geopolítica: mantener una posición ambigua ya no es sostenible en el contexto actual.
¿Cómo ha afectado el apoyo de EE.UU e Israel a la marroquinidad del Sahara a la dinámica del conflicto?
El respaldo de estos países ha redefinido el conflicto. La marroquinidad del Sahara ya no es solo una postura de Marruecos, sino una realidad aceptada por actores clave en la geopolítica mundial. Estos reconocimientos han dejado aislada a la posición del polisario y han debilitado el discurso de Argelia.
La tendencia es clara: 40 países han reconocido que el Plan de Autonomía de Marruecos es la única solución viable. Este respaldo ha tenido un impacto significativo, modificando las relaciones internacionales en la región y ofreciendo una nueva perspectiva en el proceso de resolución del conflicto.









