Marruecos ha dado un paso decisivo en su estrategia de regularización del cannabis medicinal e industrial al autorizar la exportación de productos derivados hacia Francia, Suiza, la República Checa, Luxemburgo, Portugal, Australia y Sudáfrica, según informó la Agencia Nacional de Reglamentación de las Actividades Relativas al Cannabis (ANRAC) citada por la agencia EFE.
En 2025, la superficie legal destinada al cannabis alcanzó las 4.751 hectáreas, más del doble de la registrada el año pasado. Esta producción involucró a 5.493 agricultores, agrupados en 366 cooperativas, lo que refleja la rápida integración de los pequeños cultivadores en el circuito regulado.
El gobierno otorgó 4.003 licencias para actividades de cultivo, transformación, comercio y exportación, con un incremento del 20% respecto a 2024. La ANRAC también certificó 6,2 millones de semillas importadas y autorizó el uso de 399 toneladas de la variedad local beldia, tradicional en el Rif marroquí.
Además de la materia prima, el Reino ya ha registrado 21 complementos alimenticios y 16 productos cosméticos derivados del cannabis, avalados por la Agencia Marroquí de Medicamentos y Productos Sanitarios (AMMPS). Estas iniciativas se suman a un marco regulador estricto: en 2025 se realizaron 5.430 operaciones de control y se retiraron 111 autorizaciones a operadores que incumplieron las normas.
La legalización, aprobada en 2021, tiene un objetivo claro: mejorar las condiciones de vida de decenas de miles de familias campesinas en las provincias de Alhucemas, Chaouen y Taounat. En paralelo, el indulto concedido en 2024 por el rey Mohamed VI a 4.831 cultivadores tradicionales marcó un antes y un después en la transición hacia la economía legal.
La apuesta marroquí por el cannabis regulado no solo consolida al país como referente mundial en la producción de cáñamo medicinal e industrial, sino que abre nuevos horizontes en los mercados internacionales, donde la demanda está en plena expansión.








