Marruecos reafirmó, el martes en Adís Abeba, su compromiso constante en favor de la protección de los niños previamente asociados a los grupos armados, llamando a una movilización colectiva, estructurada y coherente a nivel continental. Interviniendo en una sesión pública del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (CPS de la UA) sobre la «Rehabilitación y reintegración de los niños previamente asociados a los conflictos armados», la delegación marroquí denunció una realidad dolorosa pero persistente: la de una generación sacrificada, reclutada, instrumentalizada y rota, recordando que el reclutamiento de niños en los conflictos armados constituye una grave violación del derecho internacional humanitario, que exige una respuesta clara, sin relativismo ni impunidad.
Esta posición forma parte de un compromiso jurídico fuerte, reflejado en la ratificación de todos los instrumentos internacionales pertinentes, la adhesión a la Convención sobre los Derechos del Niño, a los Principios de París y Vancouver, y a la Declaración sobre Escuelas Seguras, subrayó la delegación marroquí. Más allá del marco normativo, Marruecos actúa sobre el terreno, en particular a través del Observatorio Nacional de los Derechos del Niño, presidido por SAR la Princesa Lalla Meryem, y del Centro Internacional para la Investigación y la Prevención de los Niños Soldados, prosiguió, señalando que este Centro, pionero en el continente, recopila, analiza y alerta sobre la evolución del fenómeno.
La delegación marroquí también condenó enérgicamente el secuestro, la militarización y el adoctrinamiento de los niños en los campamentos de retenidos , que son utilizados con fines políticos, en flagrante violación de sus derechos más elementales. Dada la gravedad del fenómeno, la delegación subrayó la necesidad de criminalizar a los responsables del reclutamiento, reforzar la prevención en las zonas de alto riesgo y implicar a las comunidades en la reinserción de los niños víctimas.
Marruecos llamó, así, al refuerzo de los sistemas de registro de nacimientos, la verificación sistemática de la edad, la prohibición estricta y la criminalización del reclutamiento en los campamentos, y la integración de la protección de la infancia en todas las iniciativas de paz en África. Subrayó que la reinserción no puede limitarse a la liberación de los niños: debe ser real, supervisada y multisectorial, combinando educación, apoyo psicosocial y perspectivas económicas, dentro de un marco institucional sólido y sostenible.









