El sesgo del informe International Crisis Group acerca de la puja entre Argelia y Marruecos brilla por su presencia. En el mismo, se analizan las causas de las tensiones entre ambos países vecinos, tales como el Sahara, las tensiones diplomáticas bilaterales y la rivalidad regional y la forma en que se ha gestionado el conflicto.
A pesar de que los esfuerzos de la Comunidad Internacional han evitado una escalada de la violencia en el Norte de África, los problemas entre Rabat y Argel continúan siendo desafíos muy significativos para la estabilidad de la región del Sahel y del Magreb. Por ello se ha intentado explicar desde el IGC las implicaciones de esta situación.
Comenzando por un recorrido de las relaciones entre Argelia y Marruecos, con especial énfasis en la época colonial y el proceso de Independencia de ambos, desde IGC se considera que las relaciones entre ambos vecinos parecían ir por buen rumbo hasta el año 1994. Tras un tiroteo donde murieron dos españoles a manos de dos personas de origen argelino, Marruecos acusó al ejército argelino de estar detrás del ataque. Mientras Marruecos adoptó medidas como la exigencia de visados de entrada para los ciudadanos argelinos, Argelia determinó una medida más vehemente: el cierre de sus fronteras.
Las tensiones, según analizan desde el IGC, no hicieron más que aumentar con el devenir del tiempo; el informe se detiene en la última ronda de tensiones que comenzó en agosto de 2021, cuando Argelia decidió suspender las relaciones diplomáticas con Marruecos.
“El informe sugiere formas para que las capitales occidentales minimicen los incidentes que, si bien han estado aisladas hasta la fecha, podrían convertirse en una guerra a tiros”, afirman.
Las cuestiones que dividen a los dos países vecinos son varios, tales como el tema del Sahara, la lucha por controlar el Sahel, cuestiones de seguridad y fronteras, etc. El informe se detiene en cada uno de estos aspectos, además de la carrera armamentística que surgió como fruto de los recelos entre los dos vecinos y con el fin de prepararse ante cualquier posible riesgo.
A lo largo de sus 33 páginas, el informe ha intentado explicar las causas de las tensiones; sin embargo, el sesgo y la parcialidad a la hora de interpretar los hechos resaltan a la vista de cualquier lector.
Para los analistas del IGC, la posición de Marruecos respecto al Sáhara se remonta a los años cincuenta, durante el proceso de la Independencia. La ambición de revivir el “Marruecos Imperial” o “Gran Marruecos” ignorando, los derechos históricos de Marruecos en el Sahara.
También considera que Marruecos ha ido ganando terreno en el campo de política exterior en el Sahel, mientras Argelia cayó en declive. Según explica, esto es debido principalmente a que Argelia estaba ocupada en gestionar sus crisis internas y lo que se calificó como “transición” tras la dimisión de Bouteflika en 2019. Resultado de ello, Argelia limitó la efectividad de su política exterior, dando a su vez como fruto que países extranjeros el “histórico territorio diplomático de Argelia en el norte de África y el Sahel”.
La normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel tampoco sentó bien a Argelia, consideran desde IGC.
Según los mismos, Argelia ha venido mostrando su buena fe para con su vecino durante el episodio de hostilidades en noviembre de 2020 entre el Polisario y Marruecos, “en lugar de culpar a ninguna de las partes, Argelia pidió a amos que demuestren un sentido de responsabilidad y moderación y respeten el alto el fuego”.
Pero, esporádicamente, las tensiones surgieron debido a la normalización de las relaciones con Israel. Parece ser, según explican desde IGC, que el comentario de Marruecos en la ONU respecto a la Cabilia es una de las tensiones que “alimentaron la tensión”.
Esto se refiere al comentario del embajador marroquí Omar Hilal. Tras reiterar el ministro de Asuntos Exteriores argelino el apoyo de su país al derecho de la autodeterminación del Sáhara, el embajador marroquí por su parte defendió el derecho de autodeterminación del pueblo de la Cabilia. Parece ser, nuevamente, que los analistas del IGC que responsabilizan Marruecos de provocar dleste nuevo episodio de confrontación.
Volviendo al tema de la normalización de las relaciones entre Israel y Marruecos, el informe recoge opiniones de especialistas argelinos, quienes consideran que las “tensiones subieron” tras el acercamiento entre los dos estados debido al peligro y las amenazas que suponía Israel, ya que “el acuerdo tiene como objetivo debilitar a Argelia”.
Una supuesta “narrativa en los medios occidentales sobre un acercamiento entre Hezbolá, el Polisario y el Grupo Wagner en el Sáhara” también propulsada por Marruecos ha venido a empeorar la situación entre los países vecinos. Siempre recogiendo testimonios de argelinos quienes consideran que esta supuesta campaña de desprestigio marroquí es “un intento de aislarla (a Argelia) en el Medio Oriente”.
El informe también hizo hincapié en lo que denominó “la carrera armamentista” de ambos países. La causa de esta escalada armamentística de Argelia, tiene sus raíces (nuevamente), en un supuesto ataque aéreo al Sahara en el que perecieron 3 nacionales argelinos en noviembre del 2021. Obviamente Argelia culpó a Marruecos, a pesar de que una investigación del MINURSO no atribuyó responsabilidades a Rabat.
Siguiendo en la misma retórica, para IGC la expansión militar de Argelia es más bien defensiva, situando tanto a Marruecos como a Argelia en los mismos niveles de armamiento.
A lo largo de todo el informe, los agravios e injurias marroquíes a Argelia destacan notablemente, mientras que todas las medidas tomadas por dirigentes argelinos son presentadas como una más que normal y predecible reacción.
Tampoco reconocen desde el IGC el impacto de los proyectos llevados a cabo por el rey Mohamed VI en el Sáhara desde su llegada al trono ni los esfuerzos por desarrollar la zona a nivel de infraestructura, educación, sanidad, energía renovable, etc.
El importante papel que Marruecos desempeña en el Sahel a su vez ha sido ignorado en el informe; o para ser más precisos aún, es presentado como fruto de la debilidad de Argelia y aprovechado de forma oportunista por parte marroquí.
Para Lahcen Haddad, ex ministro de turismo, también hace una crítica al sesgo que se deja entrever claramente a lo largo de las páginas del informe.
“El análisis que hace Crisis Group de las narrativas de los medios de comunicación ilustra aún más su parcialidad. Aunque reconoce la retórica agresiva de ambas partes, el informe se centra desproporcionadamente en las fuentes marroquíes, descuidando las campañas de desinformación patrocinadas por el Estado argelino. El control de Argelia sobre los medios de comunicación le ha permitido difundir propaganda antimarroquí, influyendo en la percepción pública y alimentando las hostilidades. La omisión de este contexto sesga el análisis del informe y resta importancia al papel de Argelia en la exacerbación de las tensiones”, según ha publicado en Atalayar.
En respuesta, cree que “un enfoque más exhaustivo exigiría reconocer las complejidades del conflicto, incluida la proactiva concentración militar argelina, su papel decisivo en el apoyo al Frente Polisario y los legítimos esfuerzos de Marruecos por fomentar el desarrollo y la estabilidad regionales. Al abordar estas deficiencias, los futuros análisis podrán contribuir a una comprensión más matizada de esta rivalidad duradera”.









