Mares30 – Antofagasta (Chile)
Francisco Javier Villegas*
En una sociedad que anhelamos comprender, desde distintas ópticas, un fragmento de dichas comprensiones puede ser brindada por las definiciones parciales o completas a través de la literatura y sus influjos estéticos entremezcladas con enfoques críticos, ideológicos, escriturales, divergentes o tipológicos-sociales y culturales. De esta manera, intentar un breve análisis crítico, a modo de una separación o de un discernimiento, respecto de la literatura chilena con otras literaturas, implica un compromiso y una captación de sensibilidad en busca de obtener una mejor comprensión del significado de las obras.
Desde un punto de vista cronológico, la literatura chilena tiene sus primeros antecedentes escritos en el periodo de conquista española, en pleno siglo XVI y de eso existe una abundante tipología de estudios y análisis que tratan, al respecto, de los significados, textualidades y evolución de periodos y autores; sin embargo, si de literatura propia del territorio se trata, tenemos que mencionar a la expresión literaria de los relatos orales de los pueblos originarios que tienen más de quinientos años. Por ejemplo, el Nütram mapuche, que se traduce como la propia conversación, un diálogo de memoria y ritualidad, que entremezcla la experiencia, los fragmentos de mitos, curaciones y recetas medicinales y un cúmulo de historias de personas vivas o difuntas.
Junto a lo anterior, y en casi doscientos años de literatura chilena, estudios de otras literaturas, como aporte y enriquecimiento de las artes escriturales, no han sido comunes en Chile o no han tenido divulgaciones mayores; y, en el contexto de las literaturas latinoamericanas, la consideración acerca de la lectura y el fomento lector de la literatura árabe ha sido menos común o, simplemente, escasa. En rigor, diremos que la literatura marroquí, en Chile, aparece como fronteriza, desconocida o difícil puesto que se ignora la cultura, la perspectiva de sus pueblos, las tradiciones y, también, la lengua.

En esta línea, y con razón, el libro Marruecos en la literatura chilena del escritor Sergio Macías, nacido en el sur de Chile, es un texto clave para comprender cómo se incorpora, en torno a Marruecos, el sentido cultural, el paisaje evocativo de lugares, ambientes y los fragmentos y figuras que se relacionan con textos narrativos y poéticos de distintos autores en tiempos cronológicos muy disímiles. De esta manera, en un texto de apenas setenta y cinco páginas, se ofrecen quince textos perfectos, podemos decir, donde el autor “lleva a cabo una labor que no estaba realizada”, como señala, en el prólogo, la especialista en lengua y civilización española y embajadora del Reino de Marruecos en Chile, Dra. Kenza El Ghali.
Es sabido que Marruecos ha tenido influjo en escritores, músicos, pintores y cineastas para ficcionar y contar la realidad, sabiendo que la verdad también se inventa, ya que el proceso textual en torno a Marruecos evoca narrativas y lenguajes y nos acerca a un viaje imaginario y misterioso, a la vez, “como regresando de un largo olvido” (Elsie Wood) haciendo una exploración, desde las creaciones de un grupo de escritores chilenos, a modo de una antología, respecto de este país situado, para los chilenos, en el lejano Magreb, es decir, en el “lugar por donde se pone el sol”.
El libro de Macías explora y reúne, como dice Kenza El Ghali, “una seguidilla de estampas, viñetas, fragmentos e ilustraciones de lo que es posible advertir de Marruecos en la literatura chilena: una evocación, una inspiración, una anécdota, un bosquejo acuarelado de impresiones”. Así, desde el texto Notas de viaje por Marruecos, de Alejandro Vicuña Pérez que, tal vez, sea el primer escritor chileno que se refiere a Marruecos, presentando bellos y delicados poemas como son En Tánger y Danzarina en Rabat, de Alberto Baeza; o, el texto en prosa de Gabriela Mistral, publicado en 1928, en un artículo en Avignon, Francia, Recuerdo del árabe español, que refiere de una manera concisa a la gran calidad de la artesanía marroquí: “De las calidades de su lencería se puede escribir largo. La lana noble, por sin mezcla, de que hace todavía su alquicer (manto) el marroquí de casta, como el lino de algunos turbantes, son ilustres aún, en los mercados, y vencen a las lencerías europeas, fraudulentas y bastardísimas en el material”.
El libro es audaz en su contribución tanto por la elección de autores como por las líneas temáticas que nos presenta. En tanto aportes literarios es una bella conjunción textual para enseñar en aula y para sentir cercano un país que esconde misterio e historia milenaria. Se trata de cooperar, sin duda de manera interesante, con un diálogo de variados géneros literarios, a modo de mosaico, y que deriva, para los lectores, en la recuperación de un legado, de lengua y literatura, desde una perspectiva histórica, con diversos nombres de autores que involucran estilos, figuras evocativas y sellos escriturales con distintas atmósferas expresivas.
Hay un principio en todo libro que se precie de tal: hacer un movimiento en el lector, llamar la atención y colocar de relieve el tema que trata. Esto, sin duda, se logra en el libro de Macías. Más todavía al agrupar a autores como Alejandro Vicuña, Alberto Baeza, Elsie Wood. Eugenio Matus, Gabriela Mistral, Gonzalo Contreras, Gonzalo Santelices, Guillermo Trejo, Sor Imelda Cano, Jorge Etcheverry, Ricardo Cuadros, Sergio Macías, Fernando de Agreda y Violeta Medina.
En ocasiones, los autores que desean presentar un “canon” no lo logran; pero, en esta oportunidad, asumiendo el origen etimológico de la expresión, la vara para medir autores y obras designa lo que se quiere preservar y divulgar: una lista de creaciones que constituyen la expresión más alta de un valor.
En síntesis, el libro Marruecos en la literatura chilena postula la identidad evocativa de un país lejano, la promoción literaria chilena, con su poesía y su prosa, y es objeto, a la vez, para la transmisión educativa, de un fundamento estético y cultural de aquello que nos une más allá de las distancias geográficas y de nuestras propias lenguas.
*Francisco Javier Villegas: escritor y profesor, Antofagasta, Chile.










