Las perturbaciones meteorológicas excepcionales registradas en el Reino durante los dos últimos meses provocaron inundaciones de gran magnitud que afectaron a más de 110.000 hectáreas y obligaron a evacuar a cerca de 188.000 personas, especialmente en las provincias de Larache, Kenitra, Sidi Kacem y Sidi Slimane.
A raíz de esta situación, y por altas instrucciones reales, el Gobierno declaró estas perturbaciones como situación de catástrofe y clasificó las comunas pertenecientes a las cuatro provincias más afectadas como zonas catastróficas, lanzando al mismo tiempo un amplio programa de ayuda y apoyo en favor de las familias y de la población afectada, con un presupuesto estimado de 3.000 millones de dirhams.
El programa tiene como objetivo permitir que los damnificados, especialmente quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares, puedan cubrir sus necesidades básicas y retomar su vida normal en el menor plazo posible, mediante intervenciones de emergencia, apoyo social y económico y la rehabilitación de las infraestructuras dañadas.









