Fouzia El Berchidi*
La Academia Portuguesa de Ciencias organizó, el 31 de octubre, una conferencia con motivo del 250 aniversario del Tratado de Paz de 1774 entre Marruecos y Portugal, uno de los acuerdos bilaterales más antiguos entre dos naciones, en presencia del embajador de Marruecos, Othmane Bahnini, así como de eminentes académicos, intelectuales y representantes culturales marroquíes y portugueses, según informó el periódico de marroquíes residentes en el extranjero, según el portal “mre212”
Este encuentro, celebrado en presencia del embajador de Marruecos en Portugal, Othmane Bahnini, y de personalidades portuguesas de la ciencia, la cultura y la política, puso de relieve el patrimonio civilizacional de este Tratado y su papel en la construcción de una relación estrecha entre Marruecos y Portugal, basada en comprensión y respeto por los intereses comunes.
Los participantes discutieron las interacciones culturales, lingüísticas, sociales y religiosas entre las dos civilizaciones, en particular durante la presencia portuguesa en las costas marroquíes y los intercambios que llevaron a la firma del Tratado de Paz en 1774 por el sultán Sidi Mohammed Ben Abdellah y el rey José. I.
Driss Guerraoui, miembro de la Academia Portuguesa de Ciencias, indicó que el año 1774 marcó una paz duradera entre Marruecos y Portugal, constituyendo un momento decisivo en la historia de las relaciones entre ambos países. Precisó que las dinámicas políticas, económicas, diplomáticas y culturales propias de cada nación habían moldeado sus trayectorias y definido sus posiciones en la escena regional y global a lo largo del siglo XVIII, añadiendo que el Tratado de Paz representa un hito esencial en la historia de las relaciones internacionales.
El profesor Guerraoui, que es también miembro de la Academia del Reino, de Marruecos, revisó el contexto nacional, regional e internacional de la época, para resaltar los motivos que llevaron a la firma del tratado. Este tratado, impulsado por la visión ilustrada del sultán Sidi Mohamed Benabdallah y del rey Dom José I, simboliza la voluntad política de dos líderes pragmáticos, realistas y abiertos al mundo. A través de su herencia común, en particular la civilización andaluza, los dos países ya habían iniciado una colaboración cultural e intelectual. Este orgullo compartido es hoy una fuente de inspiración para perpetuar el diálogo y la cooperación duradera entre las dos naciones.
Por su parte, el presidente de la Academia Portuguesa de Ciencias, José Luis Cardoso, destacó la importancia de esta Conferencia, que constituye una oportunidad para celebrar la profundidad de las relaciones históricas entre Marruecos y Portugal, basadas en el entendimiento mutuo y la asociación.
En este sentido, elogió el importante trabajo de los académicos marroquíes y de sus homólogos portugueses en la promoción de estas relaciones, precisando que la conferencia representa una oportunidad para explorar más a fondo la memoria común entre los dos países apoyándose en los archivos del Tratado de paz, que muestran la profundidad y solidez de los vínculos marroquí-portugueses.
En un contexto global aún marcado por conflictos armados y tensiones internacionales, el ejemplo del tratado de 1774 cobra especial relevancia. Hoy, Marruecos y Portugal comparten mucho más que una historia común. Los dos países se preparan juntos para la Copa Mundial de Fútbol de 2030 y están profundizando una colaboración que se renueva en una dinámica sin precedentes. La intervención del profesor Driss Guerraoui sirvió para recordar que esta sólida asociación se basa en cimientos de paz establecidos desde hace siglos, forjadas por su proximidad geográfica y su historia compartida, siguen siendo un modelo de resiliencia y adaptación.









