Marruecos continúa dando pasos firmes en la modernización de sus Fuerzas Armadas, en un contexto internacional marcado por tensiones crecientes y un Mediterráneo cada vez más disputado. Tras la firma, el pasado 1 de septiembre, de un contrato con Airbus Helicopters para la adquisición de diez helicópteros H225M Caracal, Rabat estudia ahora la incorporación de sus primeros submarinos, con Francia como uno de los principales oferentes.
La noticia, revelada por el portal especializado H24 Info y ampliada por la revista Army Recognition, confirma que Marruecos no solo busca renovar sus capacidades aéreas con helicópteros de última generación, sino que también pretende reforzar su arsenal naval, hasta ahora sin flota submarina. El objetivo estratégico es claro: garantizar la seguridad de 3.500 kilómetros de costa atlántica y mediterránea, proteger una zona económica exclusiva de 81.000 millas náuticas y equilibrar su posición frente a los retos regionales.
El grupo francés Naval Group ha puesto sobre la mesa la oferta de submarinos de la clase Scorpène, acompañada de la posibilidad de gestionar un nuevo astillero en Casablanca. Sin embargo, Marruecos no se limita a una sola opción: en el pasado ya exploró alternativas con Rusia, Alemania, Grecia y Brasil, y hoy mantiene abiertas diferentes vías, desde propuestas de submarinos nuevos de última generación hasta unidades de segunda mano modernizadas.
Analistas militares señalan que todos los socios confían en Marruecos como un actor serio y estratégico, lo que amplía su abanico de posibilidades. Alemania compite con modelos de la familia HDW Dolphin AIP y 209/1400mod, mientras que Rusia ha reactivado la opción del Amur 1650, con capacidad de permanencia prolongada bajo el mar y misiles de largo alcance. Incluso países europeos como Portugal o Grecia han ofrecido soluciones más económicas con submarinos de ocasión.
Los expertos coinciden en que es solo cuestión de tiempo antes de que la Marina Real marroquí incorpore submarinos a su flota. Actualmente, Rabat ocupa el puesto 25 en el ranking mundial con 121 buques —entre ellos seis fragatas, una corbeta y 18 patrulleros—, pero carece de unidades submarinas, lo que limita su capacidad de vigilancia permanente.
Con un presupuesto de defensa de 133.000 millones de dirhams en 2025 (13.000 millones de dólares), Marruecos ha mostrado una estrategia clara: invertir en medios modernos para garantizar su soberanía, proteger sus fronteras y contribuir a la estabilidad regional. La adquisición de los Caracal, sumada a los proyectos navales en curso, ilustra una visión de conjunto en la que las fuerzas terrestres, aéreas, marítimas y cibernéticas se complementan dentro de una misma doctrina de defensa.
En un mundo cada vez más tenso y turbulento, donde los equilibrios de poder cambian rápidamente, Marruecos entiende que solo con infraestructuras militares modernas y diversificadas podrá responder a las amenazas y proteger sus intereses estratégicos.








