El Reino de Marruecos reiteró el miércoles, durante la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, su condena en los términos más firmes de los ataques abyectos de Irán contra varios países árabes hermanos, a saber Bahréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania.
«Esta agresión flagrante constituye una grave violación de la soberanía nacional de estos países árabes hermanos, así como una amenaza inaceptable para la seguridad y la estabilidad regionales», subrayó el embajador, representante permanente del Reino ante la ONU en Ginebra, Omar Zniber, en una declaración pronunciada en su nombre durante un debate urgente dedicado a esta cuestión.
A este respecto, recordó que Su Majestad el Rey Mohammed VI había expresado la plena solidaridad del Reino con cada uno de los países concernidos, señalando que estos actos comprometen los esfuerzos sinceros desplegados por los países hermanos del Golfo para cooperar con la parte iraní con el fin de promover la estabilidad regional.
Esta agresión se inscribe también en «un esquema persistente de actividades maliciosas destinadas a la desestabilización», que incluye «el apoyo directo de Irán a grupos extremistas y separatistas en toda la región», así como «amenazas directas contra la integridad territorial de los Estados árabes hermanos», destacó Zniber.
«El Marruecos condena los ataques contra zonas civiles e infraestructuras mediante misiles y drones iraníes», añadió.
El Reino, subrayó, «condena también enérgicamente los ataques perpetrados por Irán contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, y apoya activamente las medidas aplicadas por la Organización Marítima Internacional para restablecer la libertad de navegación en la región».
El embajador se congratuló finalmente de la adopción de la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y expresó el pleno apoyo de Marruecos al proyecto de resolución presentado ante el Consejo de Derechos Humanos sobre esta cuestión.
Copatrocinado por Marruecos, este texto condena firmemente los ataques calificados de «no provocados» realizados por Irán contra varios Estados del Golfo y Jordania.









