La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, en las últimas horas en Nueva York, una nueva resolución que exige el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba. La resolución obtuvo un respaldo abrumador de 165 votos a favor, frente a solo 7 en contra y 12 abstenciones, entre ellas la de Marruecos.
La posición de Marruecos en esta votación refleja una evolución calculada respecto al año anterior. Mientras en 2024 Rabat había votado a favor de la resolución que pide el fin del embargo, en 2025 optó por la abstención.
Marruecos conserva desde 2017 un canal político y cultural abierto con Cuba, pero al mismo tiempo refuerza una asociación estratégica profunda con Estados Unidos en defensa, seguridad e inversiones. La abstención permite, por tanto, no romper con La Habana ni desafiar directamente a Washington, inscribiéndose en la lógica marroquí de diversificación y pragmatismo en su política exterior.
En otras palabras, la posición marroquí ha llamado la atención por situarse en un punto de equilibrio diplomático entre La Habana y Washington. Rabat no se suma al reducido grupo de países que votaron en contra del levantamiento del embargo —entre ellos Estados Unidos, Israel, Hungría, Ucrania, Macedonia del Norte, Argentina y Paraguay—, pero tampoco se alinea con la amplia mayoría que respalda la demanda cubana. La abstención responde a una lógica de equilibrio estratégico.
La diplomacia marroquí opta por una posición de neutralidad activa, evitando enviar una señal de ruptura hacia La Habana, pero también sin emitir un voto que pueda interpretarse como un desafío frontal a Washington en vísperas de la votación y adopción mañana viernes de la nueva resolución sobre el conflicto del Sáhara por parte del Consejo de Seguridad. Una resolución favorable a la propuesta marroquí, según las últimas filtraciones.
La votación vuelve a poner de relieve la soledad internacional de la política estadounidense hacia Cuba: desde 1992, la Asamblea General adopta cada año esta resolución con mayorías prácticamente unánimes. Pese a ello, el embargo se mantiene debido a que la resolución no es jurídicamente vinculante, aunque sí tiene alto peso político y simbólico.
Con esta abstención, Marruecos reafirma una línea de política exterior basada en la diversificación de alianzas y la gestión pragmática de equilibrios geopolíticos, especialmente en el continente americano, donde el Reino refuerza espacios de cooperación con países como Chile, Argentina, Ecuador, Brasil, Paraguay o Panamá, entre otros, sin renunciar a una relación diplomática con Cuba dentro del respeto mutuo.









