El papel cada vez más importante de Marruecos como actor central del codesarrollo entre Europa y África y el lugar preponderante de los territorios en esta dinámica se pusieron de relieve, el sábado en Nancy, durante un coloquio organizado por iniciativa de la asociación Maison Europe-Afrique.
Bajo el lema «El triángulo estratégico Europa-Marruecos-África. Hacia una nueva arquitectura económica y de cooperación: el papel de las regiones y las colectividades territoriales», y en colaboración con el Consulado General de Marruecos en Estrasburgo, este encuentro reunió a parlamentarios marroquíes, diputados franceses y cargos electos locales, operadores económicos, universitarios y numerosos miembros de la diáspora.
Los participantes destacaron el papel de Marruecos como puente entre el norte y el sur en un contexto mundial multipolar, subrayando la profunda transformación que está experimentando el Reino bajo el impulso de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
Esta metamorfosis, señalaron, se debe en particular al auge de las energías renovables, al desarrollo industrial y a los grandes proyectos estructurantes puestos en marcha en el país, lo que ilustra la voluntad de Marruecos de posicionarse como plataforma de valor añadido y cooperación entre Europa y África.
En su intervención con este motivo, el alcalde de Nancy, Mathieu Klein, destacó la creciente voluntad del continente africano de convertirse en protagonista de su propio desarrollo, basándose en la industrialización, la innovación y el potencial local.
Para él, Marruecos se erige en «socio imprescindible, gracias a su estabilidad, su credibilidad internacional y su proximidad geográfica con los dos continentes».
Por su parte, la cónsul general de Marruecos en Estrasburgo, Soumia Bouhamidi, destacó las diferentes estrategias, iniciativas y reformas puestas en marcha en el Reino bajo el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey Mohammed VI, señalando que este «compromiso serio e inquebrantable ha supuesto un paso de gigante hacia la construcción de un Reino moderno, estable y próspero».
«Esto testimonia un Marruecos que no deja de reinventarse, fiel a sus valores y orientado hacia el futuro», prosiguió la diplomática, señalando que «en un mundo marcado por las fracturas y las incertidumbres, Marruecos encarna un puente entre los continentes, un nexo entre las culturas y un modelo de equilibrio».
Por su parte, el diputado Stéphane Hablot (Meurthe-et-Moselle), vicepresidente del grupo de amistad Francia-Marruecos en la Asamblea Nacional, destacó las oportunidades que se presentan para los operadores económicos franceses, especialmente en las regiones marroquíes en pleno auge, incluidas las provincias del sur del Reino, gracias a las facilidades ofrecidas a los inversores y a la dinámica de modernización acelerada que está experimentando la región.
A su vez, el presidente de Maison Europe-Afrique, Bruno Roth, insistió en el considerable potencial de las regiones marroquíes y en la importancia de reforzar el intercambio de conocimientos, traducir las intenciones en acciones y fomentar las colaboraciones impulsadas por los actores locales de ambas orillas.
Concluyó que la convergencia de estrategias y la cooperación reforzada entre Francia y Marruecos, Europa y África, constituyen las bases de una nueva arquitectura de codesarrollo, portadora de un futuro prometedor para todos los socios implicados.
Este coloquio se celebró en el contexto de la celebración del 50.º aniversario de la gloriosa Marcha Verde, el 70.º aniversario de la Fiesta de la Independencia y la proclamación por Su Majestad el Rey de la fecha del 31 de octubre como Fiesta Nacional de la Unidad.
El programa también incluyó una visita guiada a una tienda saharaui que promueve la cultura hassani en todas sus facetas, así como una velada artística animada por el mítico grupo Nass Al-Ghiwane y la estrella de la canción popular Zina Daoudia, por iniciativa de la activista asociativa saharaui Zahra Haidara, presidenta de la asociación Assidah.









