El Estadio El Teniente de Rancagua en Chile será este domingo el escenario de una noche de alto voltaje. Marruecos y Estados Unidos se enfrentan por un lugar en las semifinales del Mundial Sub-20 de Chile 2025, en lo que ya se anuncia como la batalla de los goleadores.
Ambos equipos han dejado huella en el torneo. Estados Unidos llega con 16 goles marcados, la cifra más alta de la competición, impulsado por su estrella Benjamin Cremaschi, máximo artillero del campeonato.
Marruecos, por su parte, ha conquistado al público con su juego ordenado, vertical y valiente: seis goles a favor y solo tres en contra en cuatro partidos resumen su equilibrio entre eficacia y solidez.
El equipo del técnico Mohamed Ouahbi ha recorrido un camino brillante en Chile. Desde la victoria inicial ante España (2-0) hasta la gesta frente a Brasil (2-1), los Leones del Atlas han demostrado que pertenecen a la élite del fútbol juvenil mundial.
La derrota ante México no alteró su rumbo, y en octavos de final recuperaron su mejor versión venciendo 2-1 a Corea del Sur gracias a un doblete de Yassine Zabiri, el delantero que se ha convertido en símbolo de esta generación.
Zabiri, que anotó también ante Brasil, es el alma ofensiva de un conjunto que combina creatividad con sacrificio. Junto a él, el trío ofensivo marroquí ha sorprendido por su velocidad y talento, apoyado por una defensa que ha sabido resistir la presión de rivales poderosos.
Los estadounidenses llegan como el equipo más goleador del torneo, con un fútbol de transiciones rápidas y una gran presencia física. Su mediocampista Brooklyn Raines ha sido una de las revelaciones, destacando por su intensidad y lectura del juego.
Para Marruecos, el reto será mantener la organización táctica que lo ha caracterizado y golpear en los momentos clave, como ya hizo frente a España y Brasil.
El encuentro entre Marruecos y Estados Unidos no solo decidirá un semifinalista: será también un choque de estilos y ambiciones. La selección nacional busca repetir —o incluso superar— su hazaña de 2005, cuando alcanzó las semifinales en los Países Bajos.
Más allá del resultado, esta selección ya ha ganado algo mucho más grande: el respeto del mundo y la esperanza de toda una generación marroquí.








