El Asesor Principal de Estados Unidos para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, se reunió en Bruselas con la secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), la diplomática española Belén Martínez Carbonell, para abordar la cooperación transatlántica en materia de paz y estabilidad en África.
Tras el encuentro, Boulos publicó un mensaje en su cuenta oficial donde subrayó: “Conversamos sobre nuestra colaboración para apoyar una paz duradera en África y sobre cómo aprovechar esa paz para crear una prosperidad compartida. Nuestra conversación abarcó regiones clave, entre ellas Libia, Sudán, el Sahel, los Grandes Lagos, el Cuerno de África y Marruecos, incluida la cuestión del Sáhara.”

La reunión se centró en fortalecer la coordinación euro-estadounidense en el norte de África, con especial atención a Marruecos como socio estratégico en materia de estabilidad regional, energía y seguridad.
Belén Martínez Carbonell, “directora de orquesta” de la diplomacia europea e interlocutora de Massad Boulos, ocupa uno de los cargos más influyentes de la política exterior comunitaria. Ella misma se define como una “directora de orquesta” cuyo papel es hacer que los Estados miembros de la UE “suenen al mismo son” en política exterior y defensa. Por eso la fichó la nueva Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, quien sustituyó al español Josep Borrel.

En una entrevista reciente con la agencia EFE, Martínez Carbonell destacó que procede del propio SEAE, lo que —según dijo— “es muy útil en el mundo en que vivimos”, ya que le permite comprender desde dentro el funcionamiento del servicio diplomático europeo y colaborar de forma eficaz con la alta representante de la UE, Kaja Kallas, y con el resto de colegas de la Comisión.
La diplomática española reconoció además tener “una mayor sensibilidad por las cuestiones del sur y de América Latina”, una afirmación que refleja su conocimiento profundo del Magreb y su implicación personal en los asuntos que afectan a la vecindad sur de la Unión Europea, incluidos los vínculos con Marruecos.
El doble encuentro de Massad Boulos —primero con Ursula von der Leyen y después con Belén Martínez Carbonell— revela una intensa agenda diplomática de Washington en Bruselas orientada a alinear posturas con la Unión Europea sobre los desafíos del norte de África.
La reiterada mención de Marruecos y la cuestión del Sáhara en ambos comunicados confirma que el reino ocupa una posición central en la arquitectura de seguridad regional y cooperación económica entre Europa y Estados Unidos.
En este contexto, la figura de Martínez Carbonell aporta un matiz importante: su sensibilidad hacia el sur y su experiencia en los temas mediterráneos hacen que el enfoque europeo hacia Marruecos se consolide bajo una visión más pragmática y estable, en consonancia con la diplomacia española, su país natal, y estadounidense.
Así, Bruselas y Washington parecen sincronizar sus instrumentos diplomáticos, tal como lo expresó la propia Carbonell, para “hacer sonar al mismo son” una política común hacia el Magreb, donde Marruecos se confirma como socio clave en el equilibrio regional.









