Dominando con orgullo la desembocadura del río Bouregreg, entre Rabat y Salé, la Torre Mohammed VI se erige como el nuevo símbolo de la modernidad marroquí, redefiniendo los estándares de los destinos turísticos urbanos a través de una oferta híbrida de excepcional riqueza, escribe este lunes el medio francés especializado en turismo «la Quotidienne.fr».
«Rabat está de actualidad con la reciente inauguración de la Torre Mohammed VI, una de las torres más altas de África», subraya el medio en un artículo titulado «Destino Marruecos: Rabat gana altura con la Torre Mohammed VI».
Más allá de su dimensión arquitectónica, este proyecto marca sobre todo el surgimiento de un nuevo destino en el corazón de la capital marroquí, en la encrucijada del turismo, la cultura y la hospitalidad, añade la publicación.
Este proyecto, señala la misma fuente, destaca especialmente por su dimensión intelectual y estética, al albergar espacios dedicados a la cultura y al patrimonio, así como un observatorio inmersivo de tecnología de vanguardia.
Según «la Quotidienne», la programación artística es de una envergadura monumental, con una colección permanente de cerca de 7.000 obras, lo que convierte a la torre en una galería de arte vertical sin equivalente en el continente africano.
«Este posicionamiento ilustra una profunda transformación del urbanismo contemporáneo en 2026, donde los edificios icónicos dejan de ser simples centros de negocios para convertirse en polos de atracción turística y cultural por derecho propio», observa el autor del artículo.
Al fusionar así proeza tecnológica, patrimonio y arte de vivir, la Torre Mohammed VI se impone como motor de la proyección internacional del valle del Bouregreg, invitando al mundo a descubrir un Marruecos que mira hacia el cielo mientras honra sus raíces, concluye la publicación.









