Casablanca – Mares30
Para Luis García Montero, reconocido poeta y director general del Instituto Cervantes, colocar la primera piedra de las obras de rehabilitación del Instituto Cervantes de Casablanca es mucho más que iniciar un proyecto arquitectónico: es “confirmar la presencia del Instituto Cervantes en Marruecos” y recuperar un símbolo esencial del diálogo cultural hispano-marroquí.
En declaraciones exclusivas a Mares30, anteayer viernes, García Montero subrayó la carga histórica y patrimonial del edificio. “Se trata de poner la primera piedra de la rehabilitación de un edificio histórico. Aquí se levantó, en una ciudad que es referencia arquitectónica, un edificio construido en los años 30 por dos arquitectos importantes, Luis Blanco y Rafael Bergamín. Se convirtió en el Colegio Tirso de Molina, que fue importantísimo en la educación y en el diálogo cultural entre España y Marruecos”, dijo el poeta.
Este espacio, inaugurado en 1935 con vocación moderna y racionalista, albergó la escuela Térsio de Molina antes de transformarse en el Centro Cultural Español y más tarde en sede del Instituto Cervantes.
“Es un edificio emblemático, histórico, y para seguir utilizándolo hace falta la rehabilitación. Se ha hecho cargo el Instituto Cervantes y hoy se pone la primera piedra. Creo que va a ser un proyecto importante a partir del año que viene”, explicó el director general del Cervantes.
El acto oficial celebrado el viernes en Casablanca estuvo presidido por el propio García Montero, acompañado por la presidenta del distrito de Sidi Belyout, Kenza Chraibi, y el embajador de España en Marruecos, Enrique Ojeda. La ceremonia incluyó una presentación técnica del proyecto arquitectónico, que transformará el antiguo inmueble en un espacio cultural moderno, abierto a la ciudadanía y al encuentro intercultural.
En palabras del director del Cervantes, esta iniciativa representa una apuesta firme por el futuro. “Confirmar nuestra presencia en Casablanca es también fortalecer la relación entre España y Marruecos a través de la lengua, la cultura y la historia compartida”, insistió Montero.
Las obras, según fuentes del Instituto, tendrán una duración estimada de 20 meses. Su finalización supondrá una nueva etapa para el Cervantes en Marruecos, consolidando a Casablanca como uno de los principales polos culturales entre Europa y África.









