El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se mostró convencido de que es posible alcanzar una solución política definitiva al conflicto del Sáhara, que pronto cumplirá cincuenta años, en un contexto marcado por los amplios apoyos internacionales al plan de autonomía marroquí y por el reconocimiento de la marroquinidad del territorio.
En su último informe remitido al Consejo de Seguridad, Guterres recordó la urgencia de avanzar hacia una salida política justa, duradera y mutuamente aceptable, destacando que la comunidad internacional en su conjunto respalda los esfuerzos de la ONU en este proceso. Este apoyo coincide con la creciente adhesión de potencias mundiales y regionales al plan marroquí de autonomía como única base seria y creíble para resolver el diferendo.
En los últimos años, el Reino de Marruecos ha cosechado respaldos de gran envergadura: Estados Unidos reconoció en 2020 la plena marroquinidad del Sáhara, Francia se sumó en 2024, y países europeos como España y Reino Unido han seguido la misma línea, al igual que numerosos Estados árabes, africanos, asiáticos y latinoamericanos que ven en la propuesta marroquí una vía realista y de consenso.
El informe recuerda que el plan de autonomía, presentado por Marruecos en 2007, sigue consolidándose como la referencia central de la comunidad internacional. Guterres subrayó que corresponde a Naciones Unidas facilitar una solución definitiva en un marco político donde la cooperación de todas las partes es esencial, aunque el peso de los respaldos internacionales se inclina claramente hacia la visión marroquí.
Además de las potencias occidentales, países árabes del Golfo, naciones africanas aliadas y Estados latinoamericanos han reafirmado en distintos foros su apoyo al plan de autonomía y a la integridad territorial del Reino. Estos respaldos fortalecen la posición de Marruecos y confirman que la iniciativa lanzada por Su Majestad el Rey Mohammed VI constituye hoy la vía más realista para poner fin al conflicto.
La ONU insiste en que, en este contexto de amplios consensos, urge avanzar hacia una solución definitiva que garantice la estabilidad regional y responda a la dinámica internacional de apoyo a Marruecos y a su plan de autonomía, ampliamente respaldado en los cinco continentes.









