El presidente del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) y diputado cubano, Rolando González, valoró positivamente el papel de Marruecos como eje de conexión entre África y América Latina, en declaraciones concedidas al diario marroquí Mares30 en el marco de su participación en la conferencia de la Asociación de Senados de África, celebrada este miércoles en la Cámara de Consejeros de Marruecos (Senado).
Rolando destacó que la participación del Parlatino en esta conferencia continental responde a la importancia estratégica que reviste la relación con el continente africano, subrayando que ambas regiones comparten “la sangre y la historia” y deben también “compartir el futuro” a través de la coordinación de esfuerzos y el fortalecimiento de la cooperación interregional.
En este sentido, consideró que la participación en la conferencia celebrada en Rabat constituye una oportunidad clave para consolidar la cooperación parlamentaria, intercambiar experiencias y contribuir, desde la diplomacia parlamentaria, al fortalecimiento de la paz, la democracia y la respuesta a los grandes desafíos globales actuales.
El presidente del Parlatino puso en valor igualmente la iniciativa del Senado marroquí de invitar a representantes latinoamericanos a un congreso africano, calificándola como un gesto significativo que refuerza los lazos entre ambas regiones. “Es de agradecer este puente más para las relaciones de América Latina y el Caribe con África”, afirmó, en alusión al papel de Marruecos como plataforma de acercamiento político e institucional.
Rolando recordó además la creación en 2019 del foro parlamentario Afrolac, que agrupa a países de África, América Latina y el Caribe, como un instrumento clave de coordinación interparlamentaria destinado a mejorar el desempeño legislativo en beneficio de los pueblos de ambas regiones.
Finalmente, subrayó que, pese a la firme defensa de la soberanía en América Latina, existe un reconocimiento histórico y cultural compartido con África, llegando a afirmar que en la región latinoamericana se perciben “de alguna manera, por historia y por sangre, como una suerte de sexta región de África”, lo que refuerza la necesidad de seguir profundizando estas relaciones estratégicas.









