Abderrahmane Belaaichi
Para empezar, necesitamos inevitablemente una primera vez, una primera vez que por lo general da mucho miedo. Como es de esperar, la primera vez essiempre objeto de vacilación y reticencia tanto para vivir como para contar, por ser una vivencia que puede marcar y condicionar o incluso manipular y regir nuestras vidas y nuestros destinos.
La primera vez encierra cierto enigma y supone alguna sorpresa que puede desembocar en la decepción, desesperanza, compasión o, al contrario, en la alegría, esperanza y hasta envidia. La primera vez suscita por supuesto curiosidad de todos de querer saber, descubrir y conocer. La curiosidad que a su vez puede desembocar y llevar a la envidia o por lo menos a los celos, celos de no poder vivir o experimentar la misma experiencia que el otro ha vivido por primera vez. Y cuando se sabe contarla bien, es ya el colmo; te puedes hacer enemigos, porque das la impresión de ser postureo o provocador. Provocador en el sentido de manifestar tu superioridad o capacidad suprema más que otros de lograr éxitos que ellos no pueden alcanzar. Se te puede considerar incluso arrogante, altanero o pedante de una manera u otra.
Pero la primera vez siempre se la quiere escuchar y descubrir, y luego ya nada tiene importancia ni valor. La primera vez abre horizontes, pone fin a la vacilación, acaba con la espera. Permite dar pasos hacia adelante, salir de la zona inmóvil, de la zona del estancamiento y de la inercia. Te pone en el rumbo del movimiento y, por ende, de la vida.
¡Cuántas sensaciones hemos vivido por primera vez! ¡Cuántas cosas han podido cambiar o al menos han tenido impacto en nuestra vida! Muchas desde luego, aunque no nos acordamos mucho, bien o nunca, o nos acordamos de manera incierta y borrosa o confusa, pero algo deben de dejar en nuestras mentes: un rastro, un rayo de luz, una historia con muchas sensaciones. Con el tiempo se sienten evidentemente los efectos de aquellas experiencias que se vivieron por primera vez. De todas maneras,las cosas, como las grandes historias, siempre tienen una primera vez, nadie desde luego las podrá vivir ennuestro sitio. Nunca. Imposible. Inadmisible. Las primeras veces las creamos, las provocamos, las recibimos, las vemos, las sentimos, las sacamos o cogemos, las damos, las ofrecemos, las regalamos. Pero siempre van de nosotros hacia nosotros o hacia los demás, individuos o grupos; para una persona o para toda la comunidad, la comunidad que nos rodea, la comunidad donde vivimos.
hispanista y escritor









