Los participantes en el 2º Foro de Parlamentarios de África, Europa, América Latina y el Caribe, así como en el 4º Foro «MENALatina», celebrados en la ciudad de Barranquilla, Colombia, expresaron su respaldo a la iniciativa marroquí de autonomía, reconociendo su carácter serio, creíble y realista.
En su Declaración Final, los participantes subrayaron que dicha iniciativa constituye “la única base viable para alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable al diferendo regional sobre el Sáhara, dentro del marco de su soberanía e integridad territorial del Reino de Marruecos”.
Asimismo, expresaron su apoyo a la Iniciativa Real Atlántica, que pretende transformar el espacio atlántico en un marco de cooperación activa entre los países africanos, ofreciendo al Sahel una salida estratégica hacia el océano. Consideraron esta visión como un modelo innovador de integración regional, en el que América Latina se presenta como el socio natural e ideal de los países atlánticos africanos, aportando complementariedad y reforzando los lazos Sur-Sur.
En este contexto, llamaron a intensificar los esfuerzos de integración regional, especialmente entre África y América Latina, sobre la base de la solidaridad, la soberanía compartida y la sostenibilidad, al servicio de los pueblos del Sur.
Por otro lado, los parlamentarios condenaron enérgicamente la violencia contra el pueblo palestino, y reafirmaron la necesidad de un alto el fuego inmediato como condición indispensable para alcanzar una paz justa, duradera y global. También saludaron el compromiso expresado por los 158 de los 193 Estados miembros de la ONU a favor de la legitimidad internacional y el derecho inalienable del pueblo palestino a existir en paz.
Por otra parte, reafirmaron igualmente su compromiso con el respeto de la voluntad de los pueblos y su derecho inalienable a preservar su integridad territorial, como principios fundamentales del derecho internacional y de la convivencia pacífica entre naciones.
Los participantes renovaron su apego a los derechos humanos fundamentales, a la igualdad de género, a la diversidad étnica, así como a la libertad de expresión, de opinión y de organización. Llamaron a la defensa activa de estas libertades en todos los contextos nacionales e internacionales, y reiteraron su compromiso de luchar contra toda forma de discriminación y opresión, de defender los valores de democracia, solidaridad y justicia social, y de trabajar por la paz, la seguridad y la estabilidad en todo el mundo.
En cuanto a la cuestión migratoria, abogaron por la adopción de una política humana, solidaria e inclusiva, basada en el respeto de los derechos humanos, la cooperación internacional y la lucha contra las redes delictivas transfronterizas, sin criminalizar a los migrantes.
En materia de cambio climático, propusieron la creación de un fondo internacional de justicia climática, con el fin de ayudar a los países del Sur a adaptarse a los efectos graves del cambio climático, en particular la sequía, la desertificación y la escasez de agua. También llamaron a una transformación profunda de los sistemas alimentarios y agrícolas en el mundo, para garantizar la soberanía alimentaria, luchar contra el cambio climático, reducir las desigualdades sociales y generar oportunidades para la juventud y las mujeres, mediante políticas inclusivas e innovadoras y una inversión pública ambiciosa.
En este mismo espíritu, subrayaron la importancia de la diplomacia parlamentaria para fortalecer los vínculos multidimensionales entre los pueblos y para profundizar la cooperación económica Sur–Sur, con miras a un desarrollo sostenible e inclusivo.
Por otra parte, insistieron en la necesidad de repensar el sistema multilateral con el fin de garantizar una paz mundial con respeto de todas las personas, llamando a reformar las instituciones internacionales para lograr una gobernanza global más equitativa, inclusiva y democrática.









