20 junio 2026 / 01:39

La Casa del Periodismo

¿Por qué ahora? España y Argelia buscan recomponer lazos tras tres años de crisis diplomática

mares30 - octubre 21, 2025

Toufiq Slimani*

Por cuarta vez desde su nombramiento, el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, ha viajado este lunes a Argelia, donde se reunió con su homólogo Said Sayoud y será recibido posteriormente por el presidente Abdelmadjid Tebboune. El objetivo declarado del encuentro: reforzar la cooperación en la lucha contra las redes criminales de tráfico de personas y relanzar acuerdos bilaterales en materia de seguridad, retorno de migrantes y protección civil.

 

Sin embargo, la visita tiene una lectura política más profunda: marca un intento de distensión entre Madrid y Argel tras más de tres años de enfriamiento diplomático desencadenado por la cuestión del Sáhara.

 

De la ruptura al acercamiento

 

La crisis comenzó en abril de 2022, cuando el gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, anunció su apoyo al Plan de autonomía marroquí para el Sáhara en una carta dirigida, el 14 de marzo de 2022, a su Majestad el Rey Mohammed Sexto y materializada en un Iftar ramadaní, el 7 de abril de 2022, calificándolo como “la base más seria, creíble y realista” para una solución política.

 

La decisión provocó la ira del régimen argelino, que rompió relaciones diplomáticas, comerciales y económicas con España y suspendió el Tratado de Amistad, además de imponer restricciones comerciales que afectaron —sin éxito— a las exportaciones españolas.

 

Desde agosto de 2020, Grande-Marlaska no había viajado a Argel. Y aunque el comunicado oficial español evita toda referencia al Sáhara, su regreso sugiere una revisión pragmática por parte de Argelia, que parece aceptar el nuevo equilibrio diplomático en el Magreb.

 

¿Reconciliación sin cambio de fondo?

 

Pese al tono cordial, las causas estructurales del conflicto no han variado: España mantiene su apoyo al Plan de autonomía presentado por Marruecos en noviembre de 2007 a las Naciones Unidas, mientras Argelia continúa respaldando al Frente Polisario, cada vez más acorralado y aislado.

 

La pregunta que flota es clara: ¿por qué Argelia provoca una crisis que ahora intenta reparar sin que cambie el detonante?

 

Partiendo de mi seguimiento a este asunto, se puede interpretan este giro como un reconocimiento tácito del avance de la posición marroquí, especialmente tras los últimos movimientos internacionales. Moscú, tras la visita del ministro marroquí Nasser Bourita a Rusia, se ha mostrado dispuesto a respaldar la autonomía si obtiene consenso internacional.

 

Además, la reciente filtración del borrador de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara, redactado por Estados Unidos, refuerza el plan marroquí y exige tanto a Argelia como al Polisario sentarse en la mesa de negociaciones sin condiciones previas. Y el viaje del ministro español a Argelia viene después de la filtración del borrador. ¿Una casualidad? Podría ser. También Argelia sabía antes que la próxima resolución le traerá malas noticias. Hay que darle tiempo al tiempo para saber el final de la presunta reconciliación.

 

Migración y seguridad, el terreno común

 

En el plano técnico, las delegaciones de ambos países analizaron la actualización del protocolo de retornos de 2002, nuevas medidas contra el fraude documental y limitaciones al uso de lanchas rápidas utilizadas por redes migratorias. Marlaska agradeció a Argelia la intercepción de 30.000 salidas ilegales en 2024 y subrayó la necesidad de coordinar esfuerzos frente al narcotráfico vinculado al tráfico de personas.

 

El encuentro incluyó también cooperación en seguridad vial y protección civil, ámbitos donde España y Argelia buscan reactivar acuerdos técnicos firmados entre 2013 y 2018.

 

Un tablero que se redefine

 

El viaje de Marlaska llega en un momento en que la cuestión del Sáhara vuelve a la tablero geopolítico internacional y reordena las alianzas regionales, incluso las internacionales. La próxima mala noticia para Argelia podría venir de Bolivia tras la caída del régimen del Movimiento al Socialismo (MAS). Bolivia ya tiene un nuevo presidente del centro, Rodrigo Paz.


Mientras Rabat consolida su posición con apoyos crecientes, Argelia parece replegarse ante una realidad que ya no puede revertir:
la propuesta marroquí de autonomía como vía central en la resolución del conflicto.

 

En este contexto, la visita del ministro español a Argelia es tanto un gesto de cooperación técnica como una señal de ajuste diplomático dentro de un Magreb que redefine sus equilibrios estratégicos entre Europa, África, América Latina, Rusia y Estados Unidos. Argelia, sin quererlo, empieza a entender que la propuesta marroquí se impone por goleada.
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Hispanista y periodista especializado en los asuntos hispano-marroquíes-argelinos-latinoamericanos*

Categorías : Análisis