En este contexto de apertura y reforzamiento de alianzas entre Marruecos y varias instituciones en América Latina surge naturalmente una pregunta estratégica: ¿por qué no celebrar una próxima reunión del Directorio de CAF en Marruecos?
Si el directorio de CAF –banco de desarrollo de América Latina y el Caribe– se reunió por primera vez en Sevilla, en la antesala de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFd4), para impulsar nuevos proyectos y recursos que mejoren el bienestar de todos los latinoamericanos y caribeños, Marruecos podría ser la próxima estación.
El Reino ofrece todas las condiciones necesarias: estabilidad institucional, liderazgo regional en materia de cooperación Sur-Sur, plataformas logísticas modernas y una vocación histórica de acercamiento a América Latina. Las relaciones política, diplomáticas y parlamentarias entre Marruecos y América Latina pasaron por sus mejores momentos. Intensificar las relaciones comerciales, empresariales, comerciales y bancarias podría ser un gran paso y un colchón de intereses para proteger estas relaciones en los tiempos difíciles.
Una reunión de este tipo en Rabat, Casablanca o Marrakech —ciudades con proyección africana e internacional— permitiría estrechar los vínculos entre CAF y el continente africano a través de un actor clave como Marruecos, al tiempo que reforzaría la arquitectura triangular de cooperación: América Latina – África – Europa.
Marruecos no solo mira hacia el Sur, construye puentes. Y hoy más que nunca, es tiempo de cruzarlos.
Esa idea encajaría perfectamente en la lógica de la cooperación Sur-Sur que Marruecos impulsa desde hace décadas, y ofrecería una oportunidad concreta para seguir posicionando al Reino como puente estratégico entre América Latina, Europa y África.









