Entrevistado por Mohamed Charbi
Rafael Ortega Rodrigo es Doctor en Estudios Semíticos (Árabe e Islam) por la Universidad de Granada y licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia.
Es profesor del Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada e investigador especializado en islam e islam político en el mundo árabe y en Europa.
Es ex-vicesecretario de Cooperación Cultural y Relaciones Internacionales en la Fundación Euroárabe de Altos Estudios.
Ha sido profesor en la Universidad de El Cairo, traductor del Servicio Árabe de la Agencia Efe e investigador principal de Casa Árabe-Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán. Desde 1998 es traductor jurado de árabe.
Ha traducido ensayo, poesía y novela. Entre sus traducciones figuran las novelas El escondite de Qámar, de Muhammad Nagui (2007), El perfume francés, de Amir Tag Elsir (2017), El héroe cuyos sueños se elevaron como un dron, de Abdelaziz Báraka Sakin (2025), etc.
En esta entrevista concedida al diario “Mares30”, el arabista y traductor español Rafael Ortega Rodrigo aborda varios temas de suma importancia: su primer contacto con la lengua árabe, la situación del idioma árabe en España, la imagen de lo árabe y lo islámico en España, Al-Ándalus, traducción, Marruecos, etc.
– Usted es Doctor en Estudios Semíticos (Árabe e Islam) por la Universidad de Granada.
Háblenos un poco sobre sus primeros contactos con la lengua árabe. También quisiéramos saber el porqué de su interés por los “Estudios Árabes e Islámicos”.
– Mi formación principal es de historiador, ya que soy licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia, con la especialidad de Historia Medieval.
Fue precisamente en los años de la especialización cuando me interesé por aprender la lengua árabe pensando en utilizarla como instrumento para el estudio de al-Andalus y, más concretamente, de Sharq al-Andalus, ya que observé una laguna en ese ámbito relacionada con las fuentes manuscritas árabes. Por ello, comencé estudios de Filología Árabe en la Universidad de Valencia.
– ¿Todavía hay interés en España por los “Estudios Árabes e Islámicos”?
– Sí, pero hay que tener en cuenta que estos estudios son minoritarios en todas las universidades donde existen.
Quizás el interés aumenta o desciende en función de acontecimientos extrauniversitarios (Premio Nobel al escritor egipcio Naguib Mahfuz en 1988, por ejemplo)
– ¿Cómo ve la situación actual del idioma árabe en España?
– La enseñanza del árabe está sufriendo un retroceso en los ámbitos académicos, ya que al tratarse de unos estudios minoritarios suelen quedar marginados en los planes de estudio.
Debería potenciarse la posibilidad de ofertar la enseñanza del árabe en la enseñanza secundaria.
– ¿En general, cómo ven los españoles lo árabe y lo islámico?
– Hay tendencias contradictorias, hay quien lo ve como algo completamente ajeno y extraño, y quien lo considera parte fundamental de la historia y la identidad de la sociedad española.
También, desgraciadamente, empiezan a oírse discursos completamente islamófobos y anti-árabes.
– Hablando sobre la historia de Al-Ándalus, ¿qué propone usted para corregir la imagen distorsionada que tienen algunos españoles sobre la presencia musulmana en la Península Ibérica?
– Mejorar los manuales de enseñanza de Historia utilizados en colegios e institutos; campañas de concienciación de la ciudadanía respecto al patrimonio árabe e islámico.
– Usted ha traducido varias novelas árabes al español, como por ejemplo, El héroe cuyos sueños se elevaron como un dron de Abdelaziz Báraka Sakin, El perfume francés de Amir Tag Elsir, etc. Háblenos sobre esta experiencia. ¿Los lectores españoles se interesan por la literatura árabe?
– En mi caso, creo que la traducción de obras árabes al español es una especie de compromiso adquirido y responsabilidad como arabista con el fin de dar a conocer, en la medida de mis posibilidades, el gran acervo cultural del mundo árabe.
El interés es, como en todo lo relacionado con el mundo árabe, limitado y las dificultades para publicar traducciones del árabe son muchas ya que si lo valoramos en términos económicos, no es rentable, pero hay que insistir.
– ¿Cómo ve las relaciones culturales entre España y Marruecos?
– No sigo de forma especial este aspecto, pero considero que, en general, evolucionan de forma positiva aunque deberían intensificarse todo lo posible.
– ¿Qué papel pueden desempeñar los arabistas españoles para tender puentes entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?
– Creo que, fundamentalmente, tienen que desarrollar un papel en el ámbito cultural y académico, a través de intercambios y participación en ese tipo de actividades; impulsar el conocimiento ya que creo que es la mejor herramienta para el entendimiento mutuo.
– Usted ha visitado varios países árabes. ¿Qué ha visto y qué ha aprendido de esos viajes?
– Me ha servido para entender la visión del mundo que existe en esos países, conocer mejor la historia, la lengua, la cultura; establecer relaciones con investigadores, académicos, pensadores.
– ¿Cuántas veces ha visitado Marruecos? ¿Cómo lo ve?
– Mis visitas a Marruecos han sido, hasta ahora, pocas, cortas y muy recientes, de manera que no tengo forma de establecer comparaciones o visiones muy completas.
He visto un país y una sociedad con ganas de evolucionar y progresar en todos los ámbitos; he conocido académicos con buenas iniciativas para establecer vínculos con sus homólogos españoles.
– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores españoles y árabes?
– Insistir en que a pesar de que existan diferencias, hay muchos elementos comunes, compartimos historia, cultura, espacios geográficos. Todos tenemos que partir de visiones incluyentes, no excluyentes.









