Bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Amir Al-Muminin (Comendador de los Creyentes), Marruecos ha construido «un marco religioso singular» que promueve la apertura y la tolerancia, así como un modelo de diálogo interreligioso que favorece la paz y la coexistencia, afirmó, el lunes, la embajadora de Marruecos ante la Santa Sede y la Soberana Orden Militar de Malta, Rajae Naji Mekkaoui.
«En materia de diálogo interreligioso, palanca estratégica para la paz, la estabilidad y la convivencia, Marruecos ocupa un lugar singular. Bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Amir Al-Muminin, el Reino ha sabido construir un modelo original, reconocido y elogiado a escala internacional», indicó Naji Mekkaoui, quien se pronunciaba en un encuentro sobre el tema «Religión y diplomacia», organizado en la Ciudad del Vaticano por la institución Caritas Politica, en el marco del Jubileo 2025.
«A esto se suma un marco religioso particular: el islam marroquí, apegado al rito suní malikí y alimentado por el sufismo», explicó. Esta tradición marroquí «fomenta una práctica equilibrada, abierta y tolerante», añadió la diplomática, señalando que el papel de Su Majestad el Rey como Comendador de los Creyentes refuerza esta orientación.
«En este sentido, la institución de Imarat Al-Mouminine representa uno de los fundamentos más singulares del modelo marroquí», subrayó. Se trata de una institución única, con una triple legitimidad histórica, religiosa y política, que se basa en el acto de pleitesía (la Beïa), precisó, recordando que durante siglos Marruecos ha sido una tierra de acogida y encuentro entre diferentes comunidades, donde musulmanes, judíos y cristianos han convivido pacíficamente, participando juntos en la vida social y cultural.
Este papel confiere a Marruecos una arquitectura religiosa «original», en la que la fe es un instrumento de unidad, señaló la diplomática antes de agregar que la Constitución de 2011 afirma claramente el apego del Reino a los valores de tolerancia, coexistencia y respeto de la diversidad religiosa. Naji Mekkaoui ofreció además una visión general de este arraigo espiritual materializado en la creación de instituciones de referencia y reformas estructurales, impulsadas por Su Majestad el Rey, entre ellas el Consejo Superior de Ulemas, la Rabita Mohammadia de Ulemas, el Instituto Mohammed VI para la formación de imanes, predicadores y predicadoras, o la Fundación Mohammed VI de Ulemas Africanos.
Asimismo, destacó que la visión marroquí del Islam no se limita a las fronteras, ya que Marruecos ha ampliado su acción a escala regional e internacional. Tras recordar que el Reino de Marruecos y la Santa Sede comparten una profunda convicción común, la de «defender los valores universales de la paz, la dignidad humana, el diálogo y el respeto mutuo», Naji Mekkaoui consideró que, en un mundo marcado por las tensiones religiosas, las fracturas identitarias y el preocupante aumento de los discursos de odio, el diálogo interreligioso es «una necesidad vital» que no es simplemente un ideal moral, sino una palanca estratégica para la paz y la coexistencia.
Este encuentro contó con la participación, entre otros, del secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, Paul Richard Gallagher.









