Khadija Dakni
La cooperación Sur-Sur se ha convertido en una herramienta esencial para fomentar un desarrollo equilibrado entre los países del hemisferio sur.
Marruecos, consciente del papel que puede desempeñar como puente entre África y América Latina, ha intensificado sus esfuerzos para promover espacios de diálogo y cooperación con países que comparten desafíos comunes. El foro parlamentario internacional, organizado por la Cámara de Consejeros de Marruecos, se enmarca precisamente en esta visión de acercamiento y trabajo conjunto.
En conversación con Mares30, Rodolfo Guido Eiben, presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento del Mercosur (Parlasur), valoró positivamente esta iniciativa y subrayó su impacto estratégico. “Es un magno y maravilloso evento. Para nosotros, que venimos desde Sudamérica, tiene un enorme valor porque apunta a una integración regional más próspera”, expresó.
Eiben insistió en que los países del Sur global poseen recursos naturales de gran valor y una capacidad productiva que podría alimentar al mundo entero. Sin embargo, señaló que el desafío no es la falta de riqueza, sino la necesidad de fortalecer el intercambio educativo, tecnológico y profesional. “Hay que fomentar el desarrollo tecnológico y el intercambio en las universidades. La integración no debe limitarse a lo económico: debe ser también social y educativa”, afirmó.
Para el parlamentario, los avances en las comunicaciones han acortado las distancias entre continentes y ahora es posible pensar en una colaboración más eficaz. Destacó además el papel de Marruecos como facilitador de este proceso, abriendo espacios concretos para una cooperación más ambiciosa entre las regiones.
El foro parlamentario celebrado en Rabat confirma que la cooperación Sur-Sur ya no es solo un discurso, sino una estrategia con potencial real. La voluntad política expresada por figuras como Rodolfo Guido Eiben y el liderazgo institucional de Marruecos abren el camino hacia una integración más sólida entre África y América Latina. El futuro de esta cooperación se proyecta como una oportunidad para construir alianzas duraderas, basadas en intereses comunes, capacidades compartidas y un desarrollo más justo para los pueblos del Sur.









