Fouzia El Berchidi
El régimen militar argelino se ha especializado en desatar crisis diplomáticas con los países vecinos, cercanos y lejanos. Un régimen que anda de lío en lío. Argelia ha dado un nuevo paso en su apoyo al caos y al separatismo al acoger a los separatistas kurdos “Rojava” en los campamentos de Tinduf junto a la milicia del Polisario. Este tipo de actividades puede desatar una escalada diplomática entre Turquía y Argelia, ya que Ankara considera cualquier apoyo a los movimientos armados kurdos como una amenaza directa a su seguridad nacional. Tras sus provocaciones a Marruecos, Francia, España y los países del Sahel, ahora Argelia provoca a Turquía.
Informes mediáticos turcos e internacionales han revelado que las delegaciones kurdas vinculadas al movimiento «Rojava», un grupo que aspira a la secesión en Siria y apoyado en gran medida por el (PKK), fueron recibidas, el 6 de enero, por las autoridades argelinas. Organizaciones que Turquía considera separatistas y contra las que lleva periódicamente operaciones militares.
En este contexto, el Movimiento Rojava publicó en su canal online un vídeo titulado «Aumento del apoyo internacional al Movimiento Rojava», que reflejó el énfasis en el apoyo argelino al movimiento secesionista en Siria tras el declive del papel de su aliado tradicional, el expresidente Bashar al-Assad.
Paradójicamente, el embajador argelino en Turquía, Amar Belani, negó las acusaciones, argumentando que Argelia nunca había invitado a una delegación kurda oficial, aunque fuentes kurdas, como el periódico «Politika», confirmaron esta información. De hecho, algunos activistas portando banderas de Rojava y de las (YPG) fueron vistos en los campamentos del Polisario, bajo la vigilancia del ejército argelino y de los medios de propaganda argelinos. La embajada argelina en Turquía eliminó el post publicado donde negaba esos hechos y tras una hora volvió a republicarlo, lo que demuestra la improvisación de la diplomacia argelina y su pérdida en el caos que alimenta.
Este acercamiento entre los separatistas kurdos y el Polisario, que comparten las mismas ambiciones secesionistas, parece completamente lógico y conlleva un gran simbolismo. Los dos grupos, ubicados en diferentes regiones del mundo, comparten y alimentan los mismos objetivos y agendas separatistas, lo que plantea desafíos de seguridad para los países atacados.









