Mohamed El-Madkouri Maataoui
(Universidad Autónoma de Madrid)
Burning Up the Strait: The Graphic Memoir of a Moroccan Migrant Child, obra escrita por Susan Plann e ilustrada por Ariel Iacci, constituye una aportación singular al estudio de las migraciones contemporáneas entre el Magreb y España desde una perspectiva narrativa y visual. El libro se inscribe en el género del graphic memoir, un formato que ha adquirido progresiva legitimidad académica en las humanidades y las ciencias sociales por su capacidad para articular conocimiento crítico a partir de la experiencia vivida.

La obra aborda la migración infantil marroquí hacia España tomando como eje simbólico y material el cruce del Estrecho de Gibraltar. Este espacio, cargado de densidad histórica y política, es representado no como una simple línea fronteriza, sino como un dispositivo de poder que organiza expectativas, miedos y jerarquías globales. Desde el inicio, el lector es situado ante una historia que no pretende ser excepcional, sino representativa de un fenómeno estructural que afecta a miles de menores en el contexto euro-mediterráneo.
Uno de los principales rasgos distintivos del libro es su elección deliberada de una voz narrativa infantil, lo que permite desplazar el foco desde los discursos institucionales —jurídicos, policiales o mediáticos— hacia la subjetividad del migrante menor. Esta elección tiene implicaciones epistemológicas relevantes: la migración deja de ser un “problema” que se gestiona desde arriba para convertirse en una experiencia encarnada, marcada por la incertidumbre, la esperanza y la exposición constante al riesgo. El relato no se limita a describir la travesía física, sino que reconstruye el proceso de toma de decisiones, las expectativas proyectadas sobre Europa y la progresiva confrontación con un sistema fronterizo hostil.
Desde el punto de vista formal, el uso del cómic no es un mero recurso didáctico, sino una estrategia narrativa central. Las ilustraciones de Ariel Iacci articulan el relato mediante una economía visual que refuerza el contenido político del texto. La fragmentación de las viñetas, los silencios gráficos y la repetición de determinados motivos visuales transmiten de forma eficaz la sensación de espera, desorientación y precariedad que caracteriza la experiencia migratoria. En este sentido, la imagen no ilustra el texto, sino que lo complementa y, en ocasiones, lo tensiona, generando capas de significado que no podrían alcanzarse únicamente mediante el lenguaje verbal.
El libro destaca también por su capacidad para hacer visible la violencia estructural sin recurrir al sensacionalismo. La migración irregular aparece atravesada por múltiples formas de violencia —económica, institucional, simbólica— que rara vez se presentan de manera explícita, pero que se manifiestan en la cotidianeidad del personaje: el hambre, el miedo a la detención, la falta de protección legal, la deshumanización progresiva. Esta representación resulta especialmente relevante en el caso de los menores migrantes, cuya situación jurídica ambigua los sitúa en una zona de vulnerabilidad extrema dentro de los sistemas de control fronterizo europeos.
Desde una perspectiva teórica implícita, Burning Up the Strait dialoga con los estudios de frontera y los enfoques poscoloniales, aunque sin desplegar un aparato conceptual explícito. El libro sugiere que la migración contemporánea entre Marruecos y España no puede entenderse al margen de una historia larga de relaciones asimétricas entre ambas orillas del Mediterráneo. El Estrecho aparece así como un espacio heredero de dinámicas coloniales, en el que la movilidad humana es tolerada o reprimida en función de intereses económicos y geopolíticos que reproducen la división entre un Norte global hegemónico y un Sur global precarizado.
Un aspecto particularmente valioso de la obra es su resistencia a las narrativas simplificadoras. El migrante no es presentado exclusivamente como víctima ni como héroe, sino como un sujeto complejo que actúa dentro de márgenes de maniobra limitados. Esta representación contribuye a cuestionar tanto los discursos securitarios que criminalizan la migración como las aproximaciones humanitarias que, aun bienintencionadas, tienden a despojar al migrante de agencia. En este sentido, el libro se sitúa en una posición ética intermedia que reconoce simultáneamente la desigualdad estructural y la capacidad de acción individual.
En el ámbito del hispanismo y los estudios magrebíes, la obra resulta especialmente pertinente por su capacidad para reintroducir la cuestión migratoria en clave cultural y narrativa, más allá de los enfoques predominantemente jurídicos o sociológicos. El relato pone en evidencia cómo la frontera sur de España funciona como un espacio de producción de alteridad, donde se redefinen constantemente las nociones de infancia, ciudadanía y pertenencia. Asimismo, el libro invita a reflexionar sobre el papel de España no solo como destino migratorio, sino como actor activo en la gestión y externalización de las fronteras europeas.
Desde el punto de vista pedagógico, Burning Up the Strait ofrece un enorme potencial para su uso en contextos universitarios. Su formato permite abordar cuestiones complejas —migración irregular, derechos del menor, racismo institucional, trauma— de manera accesible sin sacrificar profundidad analítica. En este sentido, la obra contribuye a ampliar el canon de textos utilizados en la enseñanza de los estudios migratorios y poscoloniales, incorporando formas narrativas que apelan tanto a la razón como a la empatía.
No obstante, desde una perspectiva estrictamente académica, puede señalarse como limitación la ausencia de contextualización histórica y normativa explícita, lo que exige que el lector complemente la lectura con otros materiales teóricos o empíricos. Esta carencia, sin embargo, parece responder a una decisión consciente: el objetivo del libro no es explicar exhaustivamente el fenómeno migratorio, sino desplazar el centro del discurso hacia la experiencia humana, cuestionando así la hegemonía de los relatos expertos.
En conclusión, Burning Up the Strait: The Graphic Memoir of a Moroccan Migrant Child constituye una contribución significativa a la literatura contemporánea sobre migración entre el Magreb y Europa. Su valor reside tanto en el testimonio que ofrece como en la forma en que lo articula: mediante una combinación de texto e imagen que desafía las jerarquías tradicionales del saber académico. La obra invita a repensar el Estrecho de Gibraltar no solo como frontera, sino como espacio narrativo donde se condensan las contradicciones del orden global contemporáneo. Para investigadores y docentes interesados en migración, frontera, hispanismo o estudios poscoloniales, este libro representa una herramienta crítica de primer orden.









