19 junio 2026 / 23:05

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Un Canto a la tradición: celebración del año nuevo Amazigh en Agadir

mares30 - enero 19, 2025

Sara Bouchtarouif 
En el corazón del Instituto Al-Majd de Inezgane (Agadir), el aire se llenó de vibrante energía al celebrarse una de las festividades más emblemáticas para la comunidad amazigh: el Año Nuevo 2975. Este evento, que va más allá de un simple cambio de calendario, es un símbolo de la resistencia cultural, una celebración que honra el pasado mientras se mira al futuro con esperanza.

 

El profesor Rachid Chdid, con su profunda conexión a las raíces y tradiciones de su gente, estuvo presente para dar inicio a una jornada memorable. Su figura, que encarna la pasión por la cultura amazigh, no solo dirigió el evento, sino que también se convirtió en un puente entre generaciones, recordando a los estudiantes la importancia de la identidad cultural en un mundo que constantemente cambia.

 

 

La festividad estuvo marcada por una atmósfera de colores y texturas, donde los estudiantes, vestidos con los trajes típicos amazigh, se paseaban por los pasillos del instituto como si de un desfile ancestral se tratase. Las chicas, ataviadas con faldas y vestidos que reflejaban los tonos de la tierra, caminaban con una gracia que evocaba los paisajes de las montañas y valles. Los hombres, con sus atuendos bordados a mano, irradiaban fuerza, simbolizando la conexión inquebrantable con su herencia.

 

El aroma de la comida tradicional se esparcía por todo el lugar, creando un ambiente acogedor y festivo. Los platos típicos, como el couscous y «barkoukech» , fueron servidos con una destreza que solo la sabiduría de generaciones pasadas podría haber transmitido. Cada bocado era un viaje a través del tiempo, una invitación a recordar los sabores que han acompañado al pueblo amazigh durante siglos. Las manos de los estudiantes, al igual que las de sus ancestros, se unieron en una mesa común, compartiendo no solo la comida, sino también el sentido de pertenencia a una misma historia.

 

 

Pero este evento no fue solo una celebración de la cultura. También fue un homenaje a la excelencia y al esfuerzo. La escuela se enorgulleció de sus campeones de rugby: las chicas, coronadas campeonas de Marruecos, y los chicos, subcampeones, que fueron recibidos con aplausos y vítores. Los jóvenes atletas, con el brillo de la victoria en los ojos, personificaban el sacrificio, la dedicación y el trabajo en equipo, valores profundamente arraigados en la cultura amazigh.

 

Todo esto fue posible gracias al trabajo incansable del Club de Patrimonio, que logró organizar un evento que no solo celebró la cultura y el deporte, sino que también reafirmó el compromiso de la institución con la preservación de su identidad. Fue un día en el que cada detalle, desde la música hasta la comida, desde los trajes hasta las risas, resonó con la fuerza de la historia y la vitalidad de un pueblo que nunca deja de soñar.

 

Así, bajo el cielo de enero, el Instituto Al-Majd no solo celebró el Año Nuevo Amazigh 2975, sino que creó un espacio donde la tradición y la modernidad se abrazaron, recordando a todos que, aunque el tiempo pase, las raíces profundas siempre nos sostienen, nos unen y nos guían.

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