Una declaración del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado 20 de noviembre, ha generado un fuerte interés en América Latina: Venezuela asegura estar preparada para iniciar exportaciones de gas hacia Colombia antes de que finalice 2025.
El anuncio representa un paso decisivo dentro de la estrategia del Gobierno colombiano, encabezado por Gustavo Petro, para fortalecer la integración energética regional. La compra de gas venezolano figura entre los primeros proyectos contemplados en la Zona Económica Nacional, el acuerdo bilateral firmado por ambos países en julio pasado.
La noticia abre la puerta a un escenario de mayor cooperación energética entre Bogotá y Caracas. Para Colombia, podría significar una oportunidad para diversificar sus fuentes de suministro y reducir la dependencia de otros proveedores. Sin embargo, también plantea dudas relevantes sobre la fiabilidad del abastecimiento, especialmente en un contexto donde la demanda colombiana crece a un ritmo superior a la oferta interna.
A ello se suma un factor no menor: la inestabilidad política y económica que atraviesa Venezuela, lo que introduce riesgos adicionales a cualquier acuerdo energético a largo plazo.









