El nuevo Asesor Principal de Estados Unidos para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, mantuvo una reunión, ayer viernes, en Bruselas, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que ambas partes reafirmaron su compromiso con un trabajo conjunto y “significativo” con los socios africanos, mencionando expresamente a Marruecos y la cuestión del Sahara.
“Reafirmamos nuestro compromiso compartido con una participación significativa junto a nuestros socios africanos y continuaremos trabajando de forma alineada en Libia, Sudán y Marruecos, incluido el Sáhara Occidental”, escribió Boulos en su cuenta oficial de Twitter, tras el encuentro celebrado en la capital europea.
Durante la reunión, también se abordaron cuestiones de seguridad regional, como la implementación del Acuerdo de Paz entre la República Democrática del Congo y Ruanda, y la necesidad de neutralizar los grupos armados activos en la región de los Grandes Lagos. Según Boulos, el diálogo con la Unión Europea se centra en garantizar la paz, la estabilidad y la cooperación económica en África, mediante un marco regional de integración que abarque energía, infraestructuras y cadenas de suministro de minerales.
La mención explícita a “Morocco, including Western Sahara” en la declaración de Massad Boulos resulta significativa en un contexto diplomático en el que Washington mantiene una postura de continuidad respecto al reconocimiento del plan de autonomía marroquí, formulado por el Reino como la única solución seria y realista al diferendo del Sáhara.
Estados Unidos liderados por Donald Trump reafirman de forma explícita su respaldo a la marroquinidad del Sahara, a la inversión en el Sahara y la colaboración en sectores estratégicos, tanto en materia de defensa como de desarrollo económico y transición energética, en línea con los intereses compartidos de estabilidad regional.
La reunión de Boulos con Von der Leyen, además, se inscribe en la nueva coordinación euro-atlántica hacia el norte de África, en la que Bruselas y Washington parecen buscar una convergencia de intereses en torno a Marruecos como socio fiable, estable y geoestratégico.
Esta nueva expresión de alineamiento transatlántico confirma una tendencia diplomática en la que Marruecos refuerza su posición central en el eje África-Europa-EE. UU.








