*Houria Boutayeb
Riquezas hay. Escuelas y universidades están por todo Marruecos. Un país con una importante tasa de jóvenes formados y cualificados, con mayor potencial, dispuestos a trabajar y contribuir al desarrollo de una sociedad que, sin duda, tiene mucho que ofrecer. Disponemos de todos los recursos naturales y humanos para construir un país, capaz de cumplir con las necesidades básicas de sus ciudadanos. Desgraciadamente, en el caso de Marruecos, se ilustra nítidamente la paradoja de la abundancia.
A pesar de todas las riquezas y los grandes proyectos y obras que está lanzando nuestro país, en grandes y pequeñas ciudades, tanto en el mundo rural como urbano, unimos nuestra voz a la de su Majestad el rey Mohamed Sexto quien, en su discurso, con motivo de su ascensión al trono en 2014, planteó la famosa pregunta ¿Dónde está la fortuna( las riquezas) de Marruecos? Una pregunta legítima que volvemos a plantear en 2024, porque hasta el momento nadie tiene la respuesta, ya que la ecuación es tan difícil que es casi imposible tener una respuesta satisfactoria, que explique y aclare el porqué del incidente de Castillejos en la frontera con la ciudad de Ceuta.
Son agarradoras las imágenes que nos han llegado desde allí, donde miles de jóvenes, de todas las edades y de distintas ciudades del Reino, decidieron inmigrar tirándose al mar o saltando las vallas fronterizas. Este intento masivo, organizado desde las redes sociales, movilizó un contingente de la gendarmería y de otros cuerpos de seguridad.
Entre los migrantes figuraban subsaharianos (acostumbrados a este tipo de asaltos), argelinos (desesperados por el régimen militar que, con las últimas elecciones, vuelve a gobernar, con mano dura, el país de petróleo y de gas) y los marroquíes que, desde hace décadas, formaban solo una minoría de este colectivo, ávido de cruzar el estrecho. Lo que era una minoría es actualmente una mayoría. Miles de jóvenes marroquíes quieren abandonar las tierras de sus padres y bisabuelos. Varias personas de la misma familia, menores de edad e incluso niños, todos ellos estaban allí aprovechando el momento para llegar, a la otra orilla, a lo que es, para ellos, el paraíso, el futuro.
Un sueño legítimo para unos e ilógico para otros. Hablamos concretamente de los niños que dejaron a sus padres y familiares y corrieron detrás de un llamamiento anónimo, convocado por las redes sociales para entrar ilegalmente a otro territorio. ¿Quién está detrás de este llamamiento si se trata de una inmigración clandestina y de intento de acceder ilegalmente a la Península?
Otra pregunta sin respuesta; pero lo que nos preocupa más es esta aterrizadora presencia de niños que se lanzan a una travesía llena de peligros y sufrimiento, una experiencia que a menudo les roba su infancia. ¿Por qué quieren emigrar? ¿Qué motivos tienen para arriesgarlo todo? ¿Y sus padres están al tanto de su fuga? Sin duda alguna, detrás de cada niño hay una historia que contar, aunque no podemos, bajo ningún pretexto, legitimar este acto desesperado de abandonar el país, dejando atrás una silla vacía en el colegio y padres que morirían por saber el paradero de su hijo.
Estamos ante una realidad muy triste que no podemos ignorar y a la que deberíamos actuar en consecuencia; Un recordatorio de la urgente necesidad de una respuesta global y solidaria. Estos niños deberían disfrutar de su infancia junto a sus padres y familiares y estos jóvenes necesitan una segunda oportunidad para salir adelante. Es un derecho legítimo vivir dignamente en su propio país y soñar a lo grande.
Si para muchos España es el paraíso, lo cierto es que no existe un paraíso sin infierno. Allí tampoco es fácil avanzar sin tener la preparación académica necesaria y el saber hacer que requiere cada sector y área. Allí también se habla de corrupción, de enchufes, de injusticia, de desempleo y de pobreza. Aun así cualquier persona tiene derecho a emigrar, a buscar un futuro más próspero, pero no de esta manera cruel e indignante .
Lo que ocurrió en Castillejos nos interpela y nos invita a la reflexión. Es necesario resolver el problema desde otro enfoque, que no sea solo la seguridad fronteriza, la principal preocupación que nos mueve a actuar y reaccionar.
Ante esta situación, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Es hora de revisar y adoptar nuevas políticas y estrategias. Esto supone más comprensión y menos rigidez en la toma de decisiones. Es de vital importancia invertir en educación, empleo y tecnología para un futuro más prometedor. Es momento de dejar atrás las estadísticas y las cifras, y reconocer la raíz de esta huida colectiva. Es un llamado a la acción. Nuestro país, con sus inmensas riquezas y su capital humano, podría convertirse en un pequeño paraíso ; y desde luego el paraíso que anhelamos todos comienza con nuestras acciones y saber hacer ¡Es hora de unir fuerzas y hacer realidad este sueño!
*Presidenta de la Asociación Marroquí de Periodistas Hispanohablantes









