20 junio 2026 / 04:04

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Yennayer: el renacer del Amazigh

mares30 - enero 14, 2025

Sara Bouchtarouif 

El 13 de enero, bajo el cielo despejado de Marruecos, se despierta una tradición ancestral, el Yennayer, el Año Nuevo Amazigh, una celebración que resucita la conexión profunda entre la tierra y el hombre. Con más de 3.000 años de historia, Yennayer marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola, un renacer simbólico de la naturaleza, un suspiro de esperanza que atraviesa las montañas y los valles del norte de África. En sus raíces palpita la identidad de un pueblo que, a pesar de la sombra del tiempo y las adversidades, nunca ha dejado de florecer.

 

El Yennayer es mucho más que el comienzo de un año agrícola; es un canto a la unidad, a la familia y a la tierra que sustenta a los Imazighen. En la mesa, los aromas de platos tradicionales como el cuscús y el tagine se entrelazan con los de la abundancia, mientras las familias se abrazan, celebrando la esperanza de un futuro próspero y lleno de bendiciones. Los niños, con sus trajes tradicionales, son los guardianes de una tradición que florece en cada gesto y en cada palabra, mientras la casa se adorna con símbolos de fertilidad, aceite de oliva y frutos secos, como ofrendas a la tierra.

 

En 2024, Yennayer renace con la fuerza de un pueblo que, después de siglos de lucha por su reconocimiento, ve cómo su cultura se abre paso en el calendario nacional.

 

La celebración ya no es solo un acto familiar; es una afirmación pública de la diversidad de Marruecos, un recordatorio de que la riqueza del país reside en su pluralidad. Y aunque aún queda camino por recorrer en la integración plena del amazigh en la educación y la administración, el Yennayer es un paso firme hacia un futuro inclusivo, donde todas las voces, todas las lenguas y todas las culturas, puedan bailar juntas al son de su propio ritmo.

 

El Yennayer es, al fin y al cabo, una fiesta de resistencia, de memoria y de orgullo. Una invitación a recordar que la tierra, la cultura y la identidad son los hilos invisibles que nos conectan a todos, que nos hacen más fuertes, más humanos. Y en cada celebración, el eco de los ancestros resuena, recordándonos que, a pesar de las tormentas, siempre hay un nuevo ciclo por comenzar.

 

Categorías : Marruecos