Entrevistada por Toufiq Slimani
La decisión de la Presidencia panameña de suspender las relaciones diplomáticas con el Polisario desde el pasado 21 de noviembre 2024 invita a la reflexión y al análisis. No es una decisión normal. Una decisión que podría ser un punto de inflexión en la percepción del conflicto del Sahara en América Latina. Una postura que podría tener un “efecto mariposa“ o “efecto dominó”. Para comprender, entender y analizar esta decisión, hemos optado en el diario Mares30 por entrevistar a una gran conocedora del conflicto del Sahara y de las políticas internas y externas de Panamá. Una diplomática que conoce a la perfección la cocina interior de su país.
Tenemos el honor de entrevistar a Gloria Young, ex Embajadora panameña en Rabat, doctora en Derecho Público y Ciencia Política, Embajadora de la Paz, Docente, Investigadora política y social, Escritora, Poeta, Promotora Cultural, Conferencista Internacional y Especialista en Sistemas Educativos, Políticas Públicas, Metodología de la Investigación, Género, Cultura, Cooperación Sur Sur. Una cabeza que lo abarca todo. La República de Panamá la nombró en agosto de 2015 como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria y Cónsul en el Reino de Marruecos. En esta primera parte con la ex embajadora panameña abordamos con detalle la nueva decisión de su país. Vamos al grano.
- ¿Como ex embajadora de Panamá en Marruecos, cómo ha recibido y percibe la nueva decisión del Gobierno panameño de suspender las relaciones diplomáticas con el Polisario?
Como ex-embajadora de Panamá en Marruecos, considero que la reciente decisión del Gobierno panameño de suspender las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es un paso significativo hacia la alineación con soluciones prácticas y viables para el conflicto del Sáhara. Esta medida refleja un reconocimiento de la realidad geopolítica actual y una apuesta por alternativas que promuevan la estabilidad y el desarrollo en la región.
El Plan de Autonomía presentado por Marruecos en 2007 ofrece una solución realista y sostenible, que ha recibido el respaldo de diversos actores internacionales. Este enfoque busca otorgar al Sáhara un estatus de autonomía bajo soberanía marroquí, garantizando a la población saharaui derechos políticos, económicos y sociales, al tiempo que se preserva la integridad territorial de Marruecos.
Por otro lado, es preocupante la situación de los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf, en Argelia. Durante décadas, estas personas han vivido en condiciones difíciles, con limitaciones en su libertad de movimiento y oportunidades de desarrollo. Es fundamental que se priorice el bienestar y los derechos humanos de esta población, facilitando soluciones que les permitan una vida digna y la posibilidad de integrarse plenamente en la sociedad.
En este contexto, la decisión de Panamá puede interpretarse como un respaldo a iniciativas que buscan una resolución pacífica y duradera del conflicto, promoviendo la estabilidad regional y el respeto a los derechos humanos. Es esencial que la comunidad internacional continúe apoyando esfuerzos que conduzcan a una solución mutuamente aceptable, en beneficio de todas las partes involucradas.
- ¿Esperaba esta decisión o le ha sorprendido?
Si bien la decisión de suspender las relaciones diplomáticas con la RASD genera un cambio en el panorama diplomático panameño, no puedo decir que me haya tomado por sorpresa. Las relaciones entre Panamá y Marruecos han atravesado diferentes etapas a lo largo de los años, con momentos de acercamiento y distanciamiento. En el gobierno del Presidente Ricardo Martinelli, se dió esta misma situación. En el gobierno de Juan Carlos Varela, se volvió a reinstaurar la relación diplomática con la RASD.
Es importante tomar en cuenta que el actual gobierno panameño ha mostrado un interés en fortalecer las relaciones con Marruecos, como lo demuestra la declaración conjunta de febrero de 2023, donde Panamá expresó su apoyo a la propuesta marroquí de autonomía para el Sahara en el marco de las Naciones Unidas.
En este contexto, la decisión de suspender las relaciones con la RASD puede interpretarse como una continuación de este acercamiento a Marruecos y una alineación con su postura en el conflicto que pronto alcanzará el medio siglo.
Como ex embajadora de Panamá en Marruecos, reconozco la importancia de mantener relaciones bilaterales constructivas y basadas en el respeto mutuo. Espero que esta decisión contribuya a fortalecer los lazos entre ambos países y a promover la estabilidad en la región.
- Su experiencia diplomática le permite tener un análisis basado en información. ¿Cómo se cocinó esta decisión?
La reciente decisión del Gobierno panameño de suspender las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) refleja una dinámica influenciada por la política exterior proactiva de Marruecos. En los últimos años, Marruecos ha adoptado una postura más asertiva en la promoción de su Plan de Autonomía para el Sáhara, buscando obtener el respaldo de la Comunidad Internacional.
Esta estrategia ha incluido esfuerzos diplomáticos intensivos, como la presión diplomática con países aliados para forzar un cambio de posición favorable a sus intereses en el Sáhara.
Además, Marruecos ha fortalecido su presencia en organizaciones internacionales y regionales, participando activamente en proyectos de cooperación Sur-Sur y triangular, lo que le ha permitido aumentar su influencia en América Latina y el Caribe.
En este contexto, la misión diplomática marroquí en Panamá ha trabajado consistentemente para modificar la postura panameña respecto a la RASD, utilizando herramientas diplomáticas, culturales y de cooperación. La decisión de Panamá puede interpretarse como resultado de estos esfuerzos y de una reevaluación de sus intereses nacionales en relación con el conflicto del Sáhara.
Aunque no se conozcan todos los detalles internos de esta decisión, es evidente que la combinación de una política exterior marroquí más agresiva y una estrategia diplomática bien definida ha influido en el cambio de posición de Panamá. Este caso ejemplifica cómo las relaciones internacionales y las decisiones diplomáticas pueden ser moldeadas por la interacción de múltiples factores, incluyendo la presión diplomática, la cooperación internacional y la alineación de intereses estratégicos.
- ¿Qué representa la decisión de la suspensión de las relaciones diplomáticas con el Polisario por el primer país latinoamericano que reconoció a la autoproclamada República saharaui?
La reciente decisión de Panamá de suspender las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) marca un cambio significativo en su política exterior, especialmente considerando que fue el primer país latinoamericano en reconocer a la RASD en 1978, de iniciar relaciones diplomáticas en 1979 y de abrir la primera embajada del Frente Polisario en América Latina con el Embajador Mohamed Abdelaziz. El mismo, que años después renunció a esa agrupación y representó a Marruecos en la Misión de este país en España.
Este reconocimiento inicial se enmarcó en un contexto histórico donde Panamá, bajo el liderazgo del general Omar Torrijos, estaba inmersa en la recuperación de su soberanía sobre la Zona del Canal. En ese entonces, la solidaridad con movimientos de liberación nacional resonaba con las aspiraciones panameñas de autodeterminación.
Sin embargo, las dinámicas geopolíticas han evolucionado. Marruecos ha adoptado una política exterior más activa y ha presentado el Plan de Autonomía para el Sáhara en 2007, buscando una solución al conflicto que ha recibido apoyo internacional. Por otro lado, el Frente Polisario ha mantenido su posición, pero enfrenta desafíos en la implementación de sus objetivos.
La decisión de Panamá refleja una reevaluación de sus intereses nacionales y una adaptación a las realidades contemporáneas. Este cambio puede interpretarse como un reconocimiento de la necesidad de soluciones prácticas y viables que promuevan la estabilidad regional y el desarrollo sostenible. Además, subraya la importancia de alinear la política exterior con las circunstancias actuales, buscando siempre el bienestar de las poblaciones involucradas y el respeto a los principios de soberanía y autodeterminación.
En resumen, la suspensión de las relaciones diplomáticas con la RASD por parte de Panamá representa una transición desde una postura histórica de solidaridad hacia una posición que busca soluciones pragmáticas en un contexto geopolítico cambiante. Este movimiento destaca la capacidad de Panamá para adaptarse y redefinir sus relaciones internacionales en función de sus intereses y de la realidad global.
- ¿Tendrá esta decisión un “efecto mariposa” en los demás pocos países que siguen apoyando al Polisario?
Es difícil predecir con certeza si esta decisión tendrá un «efecto mariposa» en otros países que aún reconocen a la RASD. Sin embargo, sí puede generar algunas consecuencias, como por ejemplo, un efecto dominó.
Es posible que algunos países, especialmente en América Latina y África, que mantienen relaciones con la RASD, reevalúen su posición. Panamá podría sentar un precedente que otros gobiernos podrían seguir, ya sea por motivos políticos o económicos, buscando estrechar lazos con Marruecos.
Por otra parte, la decisión de Panamá, sin duda, fortalece la posición de Marruecos en el conflicto de los territorios del Sur. Esto podría animar a Marruecos a intensificar sus esfuerzos diplomáticos para conseguir que más países retiren su reconocimiento a la RASD.
La pérdida de apoyo internacional podría debilitar al Frente Polisario y presionarlo a negociar una solución al conflicto bajo los términos propuestos por Marruecos; aunque esto aún lo veo un poco lejano.
Sin embargo, algunos países podrían reafirmar su apoyo a la RASD como una muestra de solidaridad y en defensa del principio de autodeterminación de los pueblos. En definitiva, el impacto de la decisión de Panamá dependerá de diversos factores, como la evolución del conflicto que se debate en el seno de las Naciones Unidas (sin mucho avance) y las relaciones bilaterales entre los países involucrados en el escenario de las dinámicas geopolíticas regionales.









