Los ministros de Asuntos Exteriores de 25 países —entre ellos España, Francia, Canadá, Japón y Reino Unido— junto a la comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, han firmado una declaración conjunta en la que exigen el fin inmediato de la guerra en Gaza y denuncian la grave situación humanitaria en los territorios palestinos ocupados.
En el texto, los firmantes transmiten un mensaje “simple y urgente”: la guerra en Gaza debe terminar. Subrayan que el sufrimiento de la población civil ha alcanzado niveles insoportables y condenan el sistema de entrega de ayuda humanitaria gestionado por el Gobierno israelí, calificándolo de peligroso y contrario a la dignidad humana.
Los países firmantes son Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza y la comisaria de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis de la Unión Europea.
La declaración denuncia que más de 800 palestinos han muerto intentando conseguir ayuda, y califica de inaceptable la negativa israelí a permitir el acceso de asistencia esencial. A su vez, se condena la situación de los rehenes retenidos por Hamás desde el 7 de octubre de 2023 y se exige su liberación inmediata e incondicional, señalando que un alto el fuego negociado es la vía más prometedora para lograr su regreso.
Los firmantes reclaman que Israel levante de forma inmediata las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria y permita a la ONU y a las ONG operar de forma segura y eficaz. Asimismo, piden a todas las partes cumplir con el derecho internacional humanitario, rechazando de forma tajante cualquier propuesta de traslado forzoso o permanente de la población palestina a una “ciudad humanitaria”.
La declaración se opone a cualquier medida que suponga un cambio territorial o demográfico en los Territorios Palestinos Ocupados, advirtiendo que el plan de asentamientos E1 —si se concreta— dividiría en dos un eventual Estado palestino y supondría una grave violación del derecho internacional. También se denuncia la aceleración de la construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, así como el aumento de la violencia de colonos contra la población palestina.
El documento concluye con un llamamiento a un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente, apoyando los esfuerzos de Estados Unidos, Qatar y Egipto para lograrlo, y expresa la disposición de los países firmantes a tomar nuevas medidas para avanzar hacia una solución política que garantice la paz y la seguridad para israelíes, palestinos y toda la región.









