Entrevistado por Toufiq Slimani
En el marco del nuevo proyecto editorial de Mares30 dedicado a las entrevistas a hispanistas marroquíes durante el mes de Ramadán («Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes»), esta conversación con el hispanista y escritor Mohamed Abrighach se inscribe en una apuesta clara por dar la palabra a voces académicas que han reflexionado, vivido y construido el hispanismo desde Marruecos.
A través de un testimonio denso, crítico y profundamente contextualizado, Abrighach reconstruye su vínculo personal y familiar con la lengua española, ofrece un diagnóstico sin concesiones sobre el estado actual del hispanismo marroquí y analiza, desde una mirada intelectual y geoestratégica, la compleja relación cultural entre Marruecos y España. La entrevista aborda asimismo las causas estructurales del estancamiento del español en la enseñanza pública, el malestar existente entre los especialistas, la paradoja entre la solidez de las relaciones bilaterales y la fragilidad de los intercambios culturales, y concluye con una reflexión realista —más pesimista que complaciente— sobre el futuro del español en Marruecos y las condiciones necesarias para revertir su progresivo debilitamiento.
1- Primer contacto con la lengua española
¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores —personales, familiares o contextuales— que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicarle posteriormente su trayectoria intelectual y profesional?
Como cualquier marroquí de mi generación, empecé a estudiar español en el liceo público como segunda lengua extranjera a la edad de 15 años o más. No obstante, mi relación con este idioma se remonta a mi infancia y fue condicionada ampliamente por el contexto familiar y local en que me desenvolví. Yo nací en un pueblo costero de Nador llamado, Tizza, desde donde se divisaba siempre tanto el imponente monte Gurugú con su famoso castillo español en su cima como el Mediterráneo y la sierra malagueña en verano, amén del sonido diario de la sirena del barco que atracaba cada noche, procedente de Málaga y Almería, en el puerto de Melilla, ciudad que estaba tan cerca, a tan solo 15 kilómetros de distancia.
La gente del pueblo chapurreaba a su manera el castellano por su vinculación con la anterior ciudad en muchos aspectos de la vida cotidiana como vender sus mercancías agrícolas, comprar, ir al médico, al cine, a la feria y un largo etcétera. Era el centro urbano más importante de la zona y Nador a la sazón era todavía un pequeño pueblo y solo empezaría a extenderse en clave urbana a partir de finales de los setenta aprovechando las divisas que llegaban de la diáspora holandesa y alemana.
En el aduar se captaba directamente la radio española y sobre todo la televisión que se veía sin problemas contrariamente a la nacional marroquí que difícilmente llegaban sus ondas. Mi abuelo, por haber trabajado algún rato en el Protectorado, hablaba español y cuando se enfadaba lo hacía profiriendo tacos a usanza andaluza. Mi padre también en virtud de su estancia trabajando en las firmas agrícolas que tenían los emigrantes españoles en Orán, Argelia, en la época colonial. Cerca de nuestra casa, había una familia que, habiendo nacido y vivido un largo tiempo en Melilla, hablaba con soltura el español andaluz melillense, sobre todo, entre la madre y sus hijas.
Hay otras más anécdotas, pero las que acabo de mencionar son suficientes para tener una aproximativa idea de este trasfondo hispánico local y familiar que incidió en mi apuesta por el español que, con el tiempo, serviría de impulso para, primero, escoger el castellano como segunda lengua extranjera y, después, la carrera de hispánicas y terminar, finalmente, siendo hispanista y convertir de resultas el español en mi idioma profesional de docencia, investigación y escritura, y en una parte de mi identidad personal.
2- Estado actual del hispanismo marroquí
Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia, ¿cómo evalúa el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual?
Una precisión conceptual. El único hispanismo que existe, en mi modesta mi opinión, es el de investigación porque crea conocimiento original sobre el mundo hispánico haciendo uso de un método científico, sistemático y profesional. No son por ello hispanistas en este sentido reductivo los profesores, escritores, traductores o periodistas hispanohablantes que utilizan el español solo para enseñar, escribir, traducir o informar. Es difícil hacer un diagnóstico objetivo del hispanismo general y poliédrico al que se refiere, relacionado con la docencia, la investigación, la escritura, la prensa y la traducción. Si hiciera falta emitir una apreciación general, la podría exponer en dos elementos esenciales.
En paralelo a la creciente degradación que está teniendo el español en la enseñanza pública tanto secundaria como superior, ha habido en las dos últimas décadas un cierto vitalismo y avance en términos cuantitativos y de acción cultural: nueve departamentos de estudios hispánicos en ocho de las 14 universidades públicas; aumento en el número de profesores investigadores en la disciplina; acumulación considerable en la celebración de actividades sean conferencias, jornadas o congreso nacionales e internacionales; fundación de cuatro asociaciones radicadas en Casablanca, Tánger, Tetuán y Rabat; una significativa literatura igual a las que existen fuera del mundo hispano en países como Filipinas, Estados Unidos, Camerún, Túnez, Israel y Costa de Marfil; crecimiento en el número de doctorandos que hace décadas no existían e iban destino a España y Francia particularmente; una incipiente prensa digital, y un largo etcétera.
Esta aparente buena salud se asienta sobre una serie de factores que reflejan deficiencias estructurales que, en caso de no ser remediadas a corto y largo plazo, seguirían limitando el desarrollo del hispanismo y reduciendo más su alcance a escala local, regional e internacional. El presupuesto asignado a la investigación en nuestro país es muy escaso y se dedica en su mayoría a los temas de prioridad nacional. El único proyecto, que yo sepa, de naturaleza hispánica que pudo beneficiar de un sustancial fondo fue el presentado hace años en el departamento de hispánicas de la Facultad de Letras de Rabat en el marco del Programa Ibn Khaldún. No existen laboratorios de investigación en nuestra especialidad. Había tres en las universidades de Rabat, Casablanca y Agadir. Ahora solo existe uno en la última institución, susceptible de desaparecer el próximo año.
La investigación en estas circunstancias es difícil por no decir imposible, a no ser que se haga por militantismo y a costa del peculio personal y familiar, cosa que no todo el mundo realiza. El resultado es que muchos de los hispanistas se conforman con o sin razón en hacer solo docencia. La vocación académica e investigadora sigue siendo apaño de una minoría de la cual no sé con ciencia cierta su proporción porque no tengo cifras y estadísticas fiables y objetivas. Existen sí pocos proyectos intelectuales académicos constantes y sólidos en el seno de nuestro gremio lo cual le hace difícil competir con los hispanismos globales. Las normas académicas vigentes evalúan más la cantidad que la calidad o el mérito. No tenemos una revista científica reconocida hasta el momento, pese a varias de las iniciativas individuales y colectivas que se emprendieron, todas ellas fracasaron. El índice de publicación de libros en español en el país es todavía modesto, apenas una decena anual, a veces menos. Los pocos que se publican son actas de coloquios, libros colectivos o tesis doctorales. Son escasos los libros individuales y la acumulación intelectual y productiva sigue siendo, a este tenor, una asignatura pendiente. Hay poco espíritu corporativista o de gremio capaz de aunar esfuerzos y crear sinergias y conjunciones. Se echa de menos una institución oficial. La fusión del Instituto de Estudios Hispano-Lusos en otro más general es una involución.
En suma, nuestro hispanismo es joven todavía, no incide en la realidad social e intelectual del país porque sigue siendo un gremio apartadizo y aislado. No tiene todavía fuerte y consagrada proyección internacional y las condiciones en que se desenvuelve, algunas de ellas he citado a vuelapluma, le hacen difícil crear calidad y competir a escala internacional.
3- Percepción actual de España
¿Cómo percibe hoy a España, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas?
Contrariamente a cómo se nos ve desde España, siempre negativamente según los últimos sondeos, nuestra percepción es generalmente positiva, fruto esencialmente de cierta admiración por el país y sus éxitos logrados en su transición hacia la democracia, su estructura política autonómica y su desarrollo económico, particularmente en el turismo y la logística vinculada con él. España es, por así decir, objeto de imitación y fuente de inspiración a la vez, una especie, digamos, de espejo en que los marroquíes proyectamos/proyectan su futuro.
No obstante, el conocimiento que tenemos nosotros de nuestro vecino del norte es escaso. A excepción del que tenemos los hispanistas, no es profundo y real y sigue siendo superficial, televisivo, incluso exótico. Los miles de turistas que cada año visitan la Península y Andalucía esencialmente, no lo hacen por conocer la cultura local, sino con vocación de ir de compras y disfrutar de la abierta cultura de ocio que ofrece el país. Igual es extensivo, aunque en otra perspectiva, a los miles de desamparados marroquíes que se empeñan en atravesar el Mediterráneo o el Atlántico a toda costa pensando que en España hay la solución milagrosa de su situación de precariedad. Algunos sí triunfan, pero muchos acaban defraudados y enfrentándose a situaciones difíciles en cuestiones de integración cultural, religión, lengua y trabajo.
En el campo geoestratégico, existe entre ambos países recelos muy profundos sobre todo por parte de España que considera a Marruecos como el país número uno del que pueda proceder en el futuro el peligro y la amenaza. El último informe anual que publicó el Real Instituto Elcano en julio de 2025 sobre la representación que tienen los españoles de la actualidad internacional y de varios países afianza lo que estamos comentado dado que más de la mitad de los españoles entrevistados piensan que Marruecos es, al lado de Estados Unidos e Israel, el potencial enemigo de su país. Se nota de igual forma en la recepción poco amable y desconfiada con que se leen tanto los éxitos que está teniendo nuestro país en infraestructuras (puertos, industria automovilista y aeronáutica, etc.) como su campaña armamentística y su correspondiente cooperación militar con Estados Unidos e Israel. Los contenciosos territoriales poscoloniales y el tema de la delimitación pendiente de las líneas marítimas en el Atlántico seguirán sustentando la duda y la desconfianza mientras no entren los dos países en una agenda de negociación bilateral y sincera de vecinos para su resolución definitiva.
4- Frustración y realidad institucional
¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos?
En vez de frustración, hablaría más bien de descontento y malestar. Un sentimiento de insatisfacción colectivo que es de doble dimensión. La primera se debe a la indiferencia estatal ante la situación del español existente en la enseñanza reglada pública fruto de una política lingüística poco racional que prioriza siempre la francofonía y el inglés últimamente, pese al arraigo histórico del castellano y su vinculación con la identidad del país. El resultado se nota en la realidad: baja matrícula de alumnos en la carrera de estudios hispánicos que amaga con cerrar los mismos departamentos y hacer inactivos sus profesores, a imagen y semejanza de lo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo en la enseñanza secundaria.
La segunda dimensión está relacionada con la parte española. Por cierto, ella tiene una buena acción cultural en Marruecos, cosa que este último no tiene en España: siete Institutos Cervantes y 11 centros de educación primaria y secundaria. Una presencia inédita que no tiene España en ningún otro país, a excepción, supongo, de Brasil. En los ochenta del siglo pasado hubo mucho apoyo en términos de becas de verano, estancia lingüística, investigación y doctorado. Después de la última crisis económica, España está haciendo esfuerzos en la materia priorizando a Marruecos en sus programas actuales que se convocan anualmente por los diferentes ministerios particularmente de Cultura, Educación y Exteriores. Ejemplos: becas de estancia para participar en seminarios didácticos para profesores de ELE; plazas de lectores para auxiliares de conversación de francés; programa Hispanex de ayudas para personas físicas en el ámbito universitario extranjero para la promoción exterior de la lengua y cultura españolas, etc. Entre 2008 y 2013, el mismo ministerio de Cultura llevó a cabo, previa convocatoria oficial y en colaboración técnica con el Instituto de Estudios Hispano-Lusos de Rabat, el llamado Protocolo de Ayuda al Hispanismo Universitario Marroquí por el cual se financiaron actividades, exposiciones y publicación de libros. Debo abrir aquí un paréntesis para señalar que hay poca presencia de hispanistas marroquíes en el mencionado programa Hispanex en sus seis convocatorias anuales. No sé si es desinterés o mero desconocimiento. Se ha notado también en los últimos años una estrecha relación de colaboración con los institutos Cervantes y también las Consejerías de Cultura y Educación de la embajada española en Rabat.
Aspiramos a que haya más acción cultural y se intensifique la colaboración con los agentes del hispanismo sean investigadores, traductores, profesores o periodistas para el bien de la lengua española y los estudios hispánicos en nuestro país. No debo terminar sin reivindicar desde esta tribuna más flexibilidad y discriminación positiva con los hispanistas en la concesión de visados de larga distancia, tema espinoso que sí provocó y sigue provocando mucha frustración.
5- Causas del retroceso o estancamiento del español
¿Cuáles considera que son las principales razones históricas, políticas, educativas y culturales que explican la situación actual de la lengua española en Marruecos y su pérdida —o estancamiento— de peso relativo frente a otras lenguas extranjeras?
La degradación de la que hablas existe como realidad. No se puede negar, pero no refleja la verdadera y real situación del español en nuestro país. Esta es compleja un poco y tiene varias manifestaciones. Son, a mi juicio, esencialmente tres. El español está muy solicitado y goza de buena salud en términos de demanda social. Primero, en las once instituciones de educación española radicadas en distintas ciudades (Nador, Alhucemas, Tetuán, Tánger, Rabat, Casablanca y Laayoune), todas ellas saturadas y es difícil encontrar en ellas plaza vacante. Estamos ante lo que podemos llamar elitización del español porque abarca a una minoría de marroquíes que tienen buen y gran poder adquisitivo y prefieren el sistema europeo, en este caso, el español, por las oportunidades que ofrece fuera del país en términos de matrícula y reconocimiento de títulos. Es una minoría porque alcanza apenas unos cinco mil alumnos. El equivalente del total de los alumnos de cuatro o seis como máximo de institutos de secundaria marroquí. Es mínima, minúscula, quería decir. Entra dentro de este mismo marco, pero en segundo grado, la oferta de los siete Institutos Cervantes que tiene una clientela especial interesada por el español como lengua extranjera por razones puramente de currículum lingüístico/profesional y de conversación. Pocos de los alumnos llegan a niveles más allá de B2. Les interesa el español como lengua de conversación sin más. Misma observación es extensiva a los institutos extranjeros particularmente franceses afincados en nuestro país en los que se enseña la lengua de Cervantes en primaria, colegial y secundaria.
El segundo aspecto es un creciente y nuevo interés por el español con fines específicos. Se nota excepcionalmente en las escuelas técnicas, sean privadas o públicas, y últimamente también hasta en las Facultades de acceso libre como las de Derecho, como ocurre en Tetuán. Esta vertiente también es minoritaria y no se debe entender como probable socialización de la lengua a escala general y abarcando una franja significativa de la sociedad.
La tercera manifestación, la más transcendente de todas, es la degradación que sufre con acuidad el idioma español en la enseñanza reglada tanto secundaria como superior donde estudian casi más de diez millones de marroquíes, el verdadero y futuro semillero de escritores, profesores, maestros, abogados, diplomáticos, etc. Como siga así la tendencia y no se resuelva positivamente, el futuro del español está en riesgo. Razones explicativas son obvias y las conoce cualquiera. He aquí las principales: 1) Dominante francofonización apoyada oficialmente y por el lobby instalado en el poder, las finanzas, la administración y la economía; 2) La promoción del inglés por ser lengua global y de mayor uso en la ciencia y en el Internet. Ambos hechos son fruto de una política lingüística poco clara, nada racional e injusta con las demás lenguas extranjeras como el alemán, el italiano y el chino, y más injusta aún con el español por su importancia en el país, por ser lengua arraigada históricamente, no colonial y configuradora de su identidad andalusí, recientemente reconocida en la constitución, además de necesaria para entender su historia cuya vocación mediterránea ha sido esencialmente hispánica. A ello se añade su influencia en todas las lenguas locales, sea árabe dialectal, hasanía o amazigh, sobre todo en el rifeño y la tashelhit. Es aquí donde hay que trabajar a través de la sensibilización, la acción cultural y la reivindicación intelectual.
En resumen, para contestar, al final, a tu pregunta, las razones que están detrás de la actual degradación de la lengua española en la enseñanza pública tiene que ver con tres aspectos esenciales: dominio de la francofonía y su arraigo en el país; apuesta social y oficial por el inglés considerado como lengua del futuro y de la globalización; falta de una política lingüística por parte de Marruecos en cuestión de lenguas extranjeras y su anterior discriminación del español pese a su importancia y su naturaleza no colonial. Una paradoja, en suma, que Marruecos debe corregir imperativamente.
6- La paradoja Marruecos–España
¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?
La cultura es la principal cenicienta de las relaciones hispano-marroquíes. Desde la firma del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación en 1993 no se ha dejado de repetir hasta la saciedad la necesidad de difundir recíprocamente las lenguas y culturas de los dos países y de crear más conocimiento reciproco sobre los dos pueblos con la finalidad de luchar contra los prejuicios, crear contigüidad emocional y favorecer la memoria y la historia compartidas. La última RAN celebrada en Madrid en diciembre de 2025 es un ejemplo. No estaban presentes los dos ministros de Cultura, se firmaron memorandos de poca envergadura en la materia. Se habló bien del informe redactado por el recientemente creado Observatorio Global del Español sobre el español en Marruecos, pese a que el mismo, aunque aporta datos actualizados y muy exhaustivo alude claramente a que la política lingüística y administrativa oficial de Marruecos tiende a favorecer más al francés y al inglés con una indiferencia a la grave situación que tiene la lengua castellana en la enseñanza reglada del país.
Sigo defendiendo que la cultura y el crear conocimiento recíproco entre los dos países es necesario porque completa bien la labor de la diplomacia y la economía. Estas son insuficientes para crear confianza si no van apoyadas o acompañadas por la cultura. Esta sí favorece empatía sentimental inter o transcultural. Los discursos xenófobos y anti-marroquíes actualmente en boga en España es un ejemplo de la necesidad del conocimiento.
Lamentablemente muchos de los proyectos culturales, capaces de influir en la opinión pública, luchar contra la xenofobia atávica anti-musulmana y favorecer la cooperación entre las dos sociedades, fracasaron. Varios ejemplos en concepto de mera ilustración. El Comité Averroes que fue creado en 1996 es inactivo desde hace tiempo y no tomó iniciativas después de las crisis que tuvieron los dos países. El entusiasta proyecto de una universidad hispano-marroquí lanzado oficialmente en 2006 tampoco fructificó.
Otros proyectos más recientes están teniendo también el mismo sino o al menos dificultades serias, cual es el programa de enseñar lengua y cultura marroquí a los marroquíes o españoles de origen marroquí en España. Las comunidades autonómicas en que domina el Partido Popular se pronunciaron en contra de su continuidad y defienden volver a evaluar el convenio y su puesta en funcionamiento. El proyecto de la creación de un centro cultural marroquí en España como el que estaba previsto en Barcelona no llegó a ver la luz. La cátedra de Marruecos que se creó en la Universidad de Salamanca no prosperó. Las que siguen activas, creadas en Córdoba y Barcelona, están teniendo, sobre todo la última, mala recepción en una parte de la opinión pública española. Un recelo, en definitiva, que se enmarca dentro de una arraigada y ancestral angustia vital y de rechazo existencial a todo lo que fuera musulmán, un sentimiento fundacional de la cultura española que solo se debe enfrentar con más cultura y conocimiento. Estos fenómenos no se corrigen fácilmente, necesitan tiempo y aliento, cosa que es imposible en diplomacia y política porque ambas creen en la inmediatez, en el interés pragmático explotable inmediatamente.
7- Perspectivas de futuro
En un contexto internacional caracterizado por la hibridez, la inestabilidad y la volatilidad, ¿se declara usted optimista o pesimista respecto al futuro de la lengua española en Marruecos, y qué condiciones considera necesarias para revertir o consolidar su presencia?
No soy un adivino para prever el futuro. La perspectiva es, de veras, pesimista. Actualmente, hay menos de dos millones que hablan aproximadamente el español, un número que puede bajar más si la situación sigue en vigencia. Siendo optimista, es fácil revertir la situación. Esta pasa necesariamente y en primer lugar por reconsiderar el estatus de la lengua española en la política lingüística oficial que debe considerar por consecuencia tres elementos determinantes: la interacción del español con las lenguas locales y ser en aparte su ADN; su necesidad para entender la historia nacional y la vertiente andalusí de su identidad plural; el peso de la numerosa diáspora, la más numerosa comunidad extranjera con un total de casi dos millones incluidos los que están en situación irregular o tienen ascendencia marroquí. Una política que se debe empezar, tal como se contempla en la Agenda 2030, hasta el momento no llevada a la práctica, por generalizar la lengua de Cervantes en la enseñanza secundaria y paulatinamente en la colegial.
En segundo lugar, vienen otros factores que acompañarán naturalmente en paralelo: el atractivo del español que sigue siendo la tercera lengua materna del mundo tras el mandarín y el hindi y la segunda entre las lenguas oficiales de la ONU; la acción cultural oficial de España en el país; el fútbol; la mejora de las relaciones bilaterales; la colaboración entre la sociedad civil y un largo etcétera.









